Hasta el 11 de febrero se realizará en TIMBRe4 la 6º edición consecutiva del Festival Temporada Alta en Buenos Aires (TABA), que este año presentará  espectáculos de España, México, Perú, Uruguay, Chile, Francia, Brasil y Argentina.

Lo mejor del teatro independiente tiene así nuevamente su tradicional cita de verano, que este año presentará una programación integrada por  12 obras de 8 países, la semana catalana, mesas de conversación, workshops, charlas y debates post función, actividades especiales, y el ya clásico y esperado Torneo de dramaturgia transatlántico, en el que se medirán el Mediterráneo y el Río de la Plata, representados por los autores catalanes Laia Alsina Ferrer y Xisco Rosselló, y  los argentinos Leonardo Hofman y Carolina Steeb.

Para conocer los ejes y detalles de esta edición imperdible Palabras dialogó con Narcis Puig organizador del festival temporada Alta de Girona, y responsable, junto a Claudio Tolcachir y su equipo de este nuevo desembarco en Buenos Aires.

¿Cómo caracterizas a esta sexta temporada de TABA?

Desde siempre el festival ha sido un punto de encuentro para el público y artistas de todo el mundo, y una vez más esa es la idea, así que esperamos que sea un festival estupendo, que todo el mundo la pase muy bien, y que se generen muchos comentarios  y debates en torno a las obras. Creo que definitivamente esta es una edición de crecimiento, con más países, más obras y más actividades asociadas, pero donde se mantiene el espíritu original de TABA que es no solo programar mucho, sino cosas diferentes, tener distintos tipos de teatro y distintas disciplinas de las artes escénicas.

¿Esa es también la clave de  la programación Catalana?

Desde ya, por eso hemos traído tres obras que creo cristalizan esa decisión de privilegiar lo diverso y lo variado: Indomador, que cruza circo, danza y música, en una propuesta de teatro físico;   Psicosis de las 4.48 , que es una obra más ligada al texto, y Pluja, que propone un trabajo excepcionalmente íntimo y cercano, y es un espectáculo no convencional, donde confluyen la música y el teatro de marionetas.

Creo que en esa variedad se manifiesta el espíritu del festival, tener muchas obras, muchos artistas, y centralmente muchas visiones sobre lo que es hacer teatro, y sobre la escena, y tratar que esto enriquezca a unos y a otros,  que se conozcan, se vean,  y se produzcan intercambios.

Además, también hemos logrado mantener una de las premisas que nos pusimos   desde el inicio, cuando tomamos la decisión de venir a Buenos Aires, y nos preguntamos que podíamos ofrecer nosotros aquí, en una ciudad que tiene todo, que es una de las capitales mundiales del teatro. Entonces, entendiendo que en el teatro argentino el texto es un factor fundamental, en ese momento, y ahora nuevamente, nuestra apuesta es, sin dejar de lado el texto, traer cosas que no se hacen tanto en Buenos Aires, y que son cada vez más relevantes en la escena teatral de Barcelona, como el unipersonal de circo, el teatro de objetos, etc.

¿Y qué nos podés contar en torno a las actividades asociadas, que también han crecido muchísimo?

Creo que aun cuando es verdad hay muchas más mesas que en otras ediciones, difícilmente surjan más respuestas, porque afortunadamente esos encuentros, en general, terminan por plantear más preguntas de las que responden, que es lo nos proponemos al hacerlos. Lo central allí es que te permiten ver cuáles son las inquietudes de los profesionales de los diferentes países, donde existen claramente cuestiones muy diferentes, pero también líneas de fondo similares,  con la idea de generar debates y que los participantes y el público se cuestionen también sus propias opiniones.

¿Para quienes no puedan ver todo, qué obras te parecen indispensables?

Toda la programación es excelente, y nos gusta que la gente se arriesgue, pruebe cosas, porque  creemos que en un festival lo importante no es que algo le guste a todo el mundo, sino que todo el mundo pueda encontrar algo que le guste en la programación.

Igualmente, creo que la propuesta de Uruguay, Sólo una actriz de teatro, la obra de Gabriel Calderón, interpretada por Estela Medina, una actriz enorme, y creo que la última discípula directa en actividad de Margarita Xirgu, es imperdible.

También me han interesado muchísimo las dos propuestas que trajo el grupo Vaca 35 desde México y Pompeya la obra de Chile,  dirigida por Rodrigo Soto.

Las nuevas voces de TABA 2018

Damián Cervantes México- Compañía Vaca 35

“Es la primera vez que vinimos a Buenos Aires  y estamos muy entusiasmados, porque esta  ciudad tiene algo de patria teatral, y acercarnos al público porteño, con el que estamos seguros va a darse un diálogo muy intenso, es un desafío inmenso

Hemos traído dos obras, Lo único que necesita una gran actriz es una gran obra y las ganas de triunfar, y Ese recuerdo ya nadie te lo puede quitar. Son dos

piezas que tienen varios años con nosotros, son un emblema de Vaca 35, y tienen mucho que ver con nuestra forma de trabajar, utilizando los textos casi como pretextos para desentrañar una esencia que los acerque a nosotros, y poder hablar desde allí no de  los clásicos, o los temas universales, sino de nosotros mismos.

En ese sentido, todo el que tenga ganas de romper con la idea de público, el que tenga ganas de establecer un diálogo uno a uno, creo que vivirá una buena experiencia con nuestras propuestas. Venimos a abrir diálogo, porque esa es en definitiva la esencia del teatro.

Rodrigo Soto, Chile – Pompeya

Estamos presentando Pompeya, una obra que desde el mundo del comercio sexual habla de marginación, migrantes y discriminación. La obra está basada en testimonios y material documental, y está muy conectada con Argentina, porque Gerardo Oettinger escribió gran parte del texto aquí, fue a la calle investigó, y mucho de lo que está en la obra se basa en el testimonio de travestis argentinos.

Yo como director soy un fiel defensor del actor, deposito todo allí, y en ese sentido Pompeya, en su puesta, gira sobre el cuerpo y la palabra del actor, que también entrega textura, aromas, emocionalidad.  La propuesta es un poco volver a los inicios, algo que la gente agradece cuando está bien hecho, cuando la simpleza de las cosas se hace tangible, se materializa, se hace verdad.

Luis Parrales, un dramaturgo chileno que es muy reconocido aquí, fue a ver la obra y me dijo: “Que bonita es, uno aprende, y aprender es muy democrático”.  Desde ese lugar creo que todos pueden disfrutar Pompeya, porque siempre desde algún lugar se puede aprender, un fenómeno que creo no tiene que ver solo con la obra, sino con lo que el teatro genera.

La programación Completa del festival Temporada Alta en Buenos Aires se puede consultar aquí.