Productor teatral, propietario del Picadero, y presidente de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (AADET), Sebastián Blutrach es una voz de referencia a la hora de realizar un balance sobre la actividad de ese sector durante 2017 y mensurar las perspectivas que se abren con esta nueva temporada de verano.

En pleno cierre de la programación 2018 de su sala, y solo unos días después de reconfirmar que el año próximo producirá en el Coliseo “Ejercicios fantásticos del yo” (un día en la vida de Fernando Pessoa) protagonizada por Gael García Bernal, Palabras dialogó con Blutrach sobre esos temas, pero también sobre los cambios en las producciones, los géneros más buscados, y las tendencias que van configurando los hábitos de consumo de los nuevos públicos.

¿Cuál es tu balance de la actividad teatral de este año?

2017 fue un año de mucha producción con propuestas renovadas y fuertes, y una cantidad de figuras en escena que difícilmente vuelva a repetirse, con propuestas como Sugar y actores como Darín, Suar, Francella, Chávez, Bossi, Flavio Mendoza, Peretti, Toc Toc, Araceli Gonzalez y Facundo Arana, Midachi, Les Luthiers, Nico Vazquez, etc. Como consecuencia en el cierre de año se generó un crecimiento de un 7% respecto de 2016, lo que nos igualó con 2015, que igualmente no fue un buen año.

En relación a las producciones se vieron menos musicales o espectáculos de gran formato, con excepciones como Sugar, que fue una producción muy costosa y a su vez muy exitosa,  pero en un contexto donde cada vez se hace más difícil afrontar ese tipo de propuestas, porque los costos de los espacios y de producción aumentan proporcionalmente mucho más que las entradas, aunque la percepción del público es que son muy caras.

Veo difícil que eso cambie en el corto plazo, y es algo que achica mucho el margen de ganancia, y multiplica los riegos, en una actividad donde desde el vamos ya son muy grandes. En ese contexto los productores tenemos que ser cuidadosos, no conservadores, pero sí precavidos.

Por otra parte, creo que el teatro independiente sigue requiriendo soluciones, 2017 fue un año donde muchas salas cerraron o quedaron muy complicadas, entonces el gobierno debe apurar las respuestas porque esos no son espacios comerciales sino de creación y las están pasando muy mal.

¿Qué programas realizó la Asociación para promover la actividad ante esa situación? 

La asociación tiene bastantes programas anuales para promover la actividad, te diría que somos casi hiperactivos en ese campo, y además durante los últimos años hemos avanzado mucho en el trabajo mancomunado con otras cámaras empresarias, y también en el desarrollo de alianzas estratégicas con instituciones  como Argentores, SAGAI, la Asociación Argentina de Actores, la Bienal de Arte Joven, ARTEI, el Centro Cultural Paco Urondo, la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), el Ministerio de Cultura de Ciudad y Nación, entre otras.

Entre las actividades este año realizamos el concurso CONTAR, junto a Argentores para promover el estreno de obras de autor nacional,  seguimos con la Diplomatura en Dramaturgia, junto a la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, otorgamos el premio ARTEI (originalmente creado por Carlos Rottemberg y continuado institucionalmente por AADET), desarrollamos la  campaña Vení al teatro, o el programa para escuelas, mediante el que este año más de 2000 chicos pudieron ver los éxitos de calle Corrientes.

Creo que debemos seguir trabajando en esa línea, entendiendo que la promoción de la actividad cultural es un trabajo de hormiga, pero que siempre da frutos. Además, sin desconocer que nuestra actividad es suntuaria, como productores tenemos que preservar la calidad, entender qué está buscando el público,  que en este momento parece ir por el lado de la comedia, pero no resignar calidad.

¿Qué perspectivas plantea la temporada de verano 17/18?

Creo que la nota del verano será Mar del Plata, que tendrá cambios significativos respecto al año pasado, con nombre fuertes y más cantidad de salas, lo que la convierte en una plaza mucho más atractiva que en las últimas temporadas.

Carlos Paz, por su parte, creo que seguirá siendo fuerte, tal vez con menos obras que el año pasado, y  propuestas más mediáticas , mientras que en Capital se seguirán estrenando obras de mucha calidad desde enero, como pasa hace ya algunos años.

¿Qué pasa con los nuevos públicos, está cambiando el teatro para adaptarse a los hábitos de consumo cultural de las nuevas generaciones?

Creo que hay una nueva generación de público que va a ver youtubers, standaperos, gente de las redes sociales. Muchas veces son fenómenos efímeros, porque no se pueden sostener en vivo con calidad, pero generan mucha venta de entradas, mucho movimiento.

Reconozco que es una movida que no me interesa demasiado, aunque también soy consciente del movimiento que generan, y que son las nuevas maneras para que muchos jóvenes se conecten con el teatro, algo que puede ser tal vez una iniciación, así que no lo planteo como algo desfavorable, porque que los teatros trabajen, venga gente, y se mueva el circuito siempre suma, aunque entiendo que es una manera bastante distinta de encarar lo artístico.

¿Finalmente, cómo fue este año para el Picadero?

En el Picadero este fue un año de mucha actividad, con producciones como I.D.I.O.T.A, con la que estoy muy contento, o El Pequeño Poni, con Alejandro Awada y Melina Petrella, también estuvo Cacace con Mirjana, Vivitos y Coleando, Buenos Aires Lírica, cerramos con Ligia Piro, estuvo Rolón, etc.

El movimiento de la sala me encanta, y me parece que es un espacio que ya tiene identidad propia, con muchísimas actividad, y sobre el que tengo grandes expectativas para el año que viene que arrancará ya, el 12 de enero con Tarascones, la obra de Gonzalo Demaría, con Paola Barrientos, Alejandra Flechner, Eugenia Guerty y Susana Pampin, con dirección de Ciro Zorzoli.