Desde el 8 de febrero todos los jueves en el Teatro Metropolitan Sura, Sebastián Presta y Soledad García presentan Entre ella y yo, una comedia sobre la vida, el amor y las preguntas que surgen en una pareja, que enfrenta la posibilidad de ser padres por primera vez.

Bajo la dirección de Claudio Ferrari  y  Diego Reinhold, y sobre un libro de Pablo Mir, Entre ella y yo explora la historia de Valeria y Diego, quienes tienen que hacer un test de embarazo por un atraso no esperado. Durante los 5 minutos necesarios para obtener el resultado, hasta aquí los más largos de sus vidas, la historia va poniendo de manifiesto sus miedos, sus dudas, sus prejuicios y sus recuerdos.

Preparando las últimas funciones en el teatro Atlas de Mar del Plata, después de una gran temporada que les valió tres nominaciones para los premios Estrella de Mar 2018 en las categorías Mejor Comedia, y mejor Actuación Protagónica Femenina y Masculina de Comedia, Sebastián Presta dialogó con Palabras sobre la obra, el humor y los desafíos de pensarse y sentirse definitivamente un actor.

¿Qué balance haces de esta temporada de Mar del Plata, ya a punto de terminar, y cuáles son tus expectativas con la vuelta al Metropolitan?

Realmente  estamos muy felices con todo lo que nos pasó y nos sigue pasando, fue una gran temporada, el público nos acompañó, estuvimos nominados para los premios Estrella de Mar,  ahora volvimos al Metropolitan, a una sala que me encanta, donde vamos a estar todos los jueves, y además en marzo vamos a  arrancar una gira nacional, que ya tiene una primer fecha confirmada en Bariloche, algo que nos entusiasma muchísimo.

¿Cuáles crees que son las claves para el éxito que está teniendo la obra?

Yo creo que la gran clave es que es una gran obra. Recuerdo que cuando la leí por primera vez estaba preparando un espectáculo de humor en base a sketchs, algo que ya había hecho y con lo que me fue muy bien. En medio de algunas definiciones, Pablo Mir el guionista de Préstico me acerca este libro, me cuenta que trata sobre la paternidad, la maternidad – cosas que están bastante lejanas a mí ya que no soy padre y no está en mis planes serlo- pero la leí y me encantó. Me gustó la historia, la mirada del hombre, la de la mujer, me hizo reír y me hizo emocionar, algo que me sigue pasando, y le pasa al público también, y creo que esa es la clave.

Hay una escena, por ejemplo, donde Valeria, el personaje que interpreta Soledad, se encuentra con su madre, a quien no veía desde hace  20 años o más, la primera vez que la leí me emocioné  y hasta el día de hoy me sigue pasando. Lo interesante es que en esa escena yo hago de la madre de Valeria, y cuando salgo, caracterizada como una mujer de 60 años la gente se ríe muchísimo, pero empieza el diálogo y no vuela una mosca en toda la sala, es algo increíble. Igualmente, ojo, es una comedia te reís desde el inicio al final pero tiene momentos muy emotivos.

¿También podemos encontrar en Diego, tu personaje, elementos que nos remiten a Préstico?

Diego tiene algunas cosas de Prestico, es verdad, y me encargué de ponerlas, pero en ningún caso, aunque yo soy de cambiar mucho los guiones encontré aquí la  necesidad de hacerlo. El juego de entrar y salir, de cambiar permanentemente al que estoy acostumbrado se da aquí naturalmente porque aunque la obra está ubicada en el presente, Diego y Valeria en esos 5 minutos donde esperan el resultado del test que les dirá si están o no embarazados, viajan al futuro, y podes ver al personaje a los 40 con un bebé de 3 meses, a los 50, y también a los 60,  cuando la hija ya con 17 años llega borracha, por ejemplo.

¿Cómo fue la incorporación de Diego Reinhold a la dirección actoral?

Fue algo maravilloso, que nos sumó muchísimo, Diego es un artista muy groso, que no se guarda nada, que cada día cuando termina la función nos hace una devolución impresionante. Nosotros y la obra hemos crecido muchísimo con su incorporación. Y yo, en particular, creo que estoy aprendiendo a disfrutar gracias a Diego. Obviamente, todavía me falta, es una obra difícil, con mucha complejidad técnica, con cambios de sonido, de luces, y a veces me distraigo, cuando un sonido no sale donde tenía que salir, o una luz va un minuto después, me quedo enganchado en eso, y todavía estoy aprendiendo a volver,  a despegarme de mi mirada de productor que la tengo muy incorporada todavía.

Creo que soy bastante pesado y no sé si tengo el talento para ser tan obsesivo. Entiendo a un Gasalla, a una Nacha, que tienen el talento, y son muy exigentes, pero yo me pongo bastante exigente también, y no sé si lo tengo. Lo cierto es que quiero marcar una diferencia con lo que hago en el teatro, con mis videos, esa es mi meta, y hacerlo es mucho laburo.

¿Por qué crees que el público de teatro está eligiendo definitivamente la comedia?

Realmente no tengo idea que busca la gente, pero si veo que la gente va al teatro, llena las salas y les encanta reírse. Creo que tomarse un recreo, poner entre paréntesis la vida cotidiana al menos una hora media y reírse es sanador, la risa definitivamente es sanadora.