Con más de 600 inscriptos, el próximo 10 de septiembre la 5º edición de la Muza 5k tendrá su inicio en los locales del Imperio de la Pizza y  Santa María, del barrio de Chacarita, desde donde los maratonistas caminarán, casi seis kilómetros por Avenida Corrientes, realizando ocho paradas obligadas en las que probarán una porción de “muza de dorapa”, entre las que, al final del día, surgirá la mejor pizza de 2016.

El Imperio de la pizza,  Santa María, Imperio, La Continental, La Americana, Banchero, La Génova y Las Cuartetas, son las pizzerías que este año participarán de esta feroz competencia de comedores de pizza al corte, que promete también un vermut a gran escala.

Lo que empezó como un debate de amigos, sobre cuál es la mejor pizzería de Buenos Aires, se transformó con el tiempo en uno de los eventos gastronómicos más esperados del año. Tanto la arraigada pasión porteña por ese alimento, como los nombres de quienes no lograban llegar a un consenso, tuvo mucho que ver en ese devenir, ya que la mesa reunía, entre otros, a los periodistas gastronómicos Martín Auzmendi y Joaquín Hidalgo, junto al arquitecto Franco Antolini.

Fue a partir de su acalorada charla, que redes sociales mediante, se largó la primera maratón, como una juntada de amigos, de la que participaron 25 personas, y de la que 200 porciones de pizza después, surgió como favorita 2012 “El Palacio de la Pizza”.

Entre aquel tímido inicio, a tardar solo 12 minutos en agotar las entradas, como sucedió con la edición de este año, la  maratón Muza5k  ha sumado complejidad y adeptos, sin perder su espíritu de evento popular y amigable gracias al pertinaz trabajo de sus organizadores. Precisamente, para conocer un poco más sobre qué nos deparará la edición 2016 y pedirle algunas claves de la particular relación de los porteños y la pizza, Palabras dialogó con Joaquín Hidalgo, periodista y enólogo, un apasionado de los vinos, pero también de la pizza de muzzarella.

¿Cuáles son tus expectativas con esta nueva edición de los Muza5k?

Muchísimas, edición tras edición la maratón ha ido creciendo largamos 25 personas, y hoy somos 600 inscriptos, de los cuales unos 500 compraron su ticket en 12 minutos.  Y si bien es difícil saber qué va a pasar, te puedo asegurar que va a ser una gran fiesta, porque  la maratón toca alguna fibra mágica en la gente, y todos se enganchan con un espíritu realmente celebratorio, vienen a celebrar la pizza.

¿Esto pasa en todas partes o crees que hay algo especial en la relación de los porteños y la pizza?

Yo creo que la pizza es un alimento con el que en Buenos Aires sucede algo especial. En general, la pizzería es el primer lugar al que uno sale cuando consigue cierta independencia, porque si te juntas a charlar con amigos, a ver un partido, o para después del cine, ir a comer una porción de pizza es algo que uno puede hacer, porque es accesible, llenadora y el ambiente es grato. Entonces, en torno a la pizza se termina conformando un primer escenario de sociabilidad real para mucha gente, aunque casi no nos demos cuenta porque está en nuestro entretejido cultural.

Por otra parte, ese efecto tan argentino al que yo denomino “espíritu camisetero”- que yo soy de boca, que yo soy de river, que yo soy peronista, que vos sos radical- se extiende también a la pizza, y todos tenemos nuestra preferida y, obviamente, si no acordamos, mejor que no toquemos el tema.

Parece ridículo,  pero en definitiva el corazón de la maratón es ese: un producto que todos conocemos, con el que nos sentimos referenciados, y hacia el que tenemos cariño. Y, al mismo tiempo, un ámbito como la pizzería, que estamos dispuestos a defender frente a todos, por esas mismas razones. Así que frente a la habitual pregunta: ¿cuál es la mejor pizzería de Avenida Corrientes?  Está la   maratón que se propone averiguarlo.

¿Hay también en la maratón una reivindicación de la pizza más tradicional frente a la explosión de las opciones gourmet? 

Para nosotros la diversidad es siempre algo maravilloso, por eso nos parece bárbaro que hoy en Buenos Aires se vendan pizzas de corte napolitano, por ejemplo. Yo particularmente creo que el vino reinventó en parte el universo gourmet del consumidor, y hoy muchas de las pizzerías nuevas están asociadas realmente a la movida gourmet que el vino promueve, con cartas especiales, con vinos especiales, y es genial.

Igualmente, el Muza5k existe y es efectivo porque da cuenta de otro universo, tan apasionante como el anterior, que es el de las pizzerías tradicionales, que tienen una imbricación muy distinta: las pizzerías de la avenida Corrientes, desde Callao hasta el bajo, están vinculadas a la movida de teatro de Buenos Aires, donde el circuito off también tiene sus pizzerías referentes.

Esas pizzerías, que tienen sus hornos encendidos desde 1932, como Güerrin, ofrecen la singularidad de apuntar a una experiencia que todos tenemos. En ese sentido, si como periodista gastronómico me apasiona el fenómeno gourmet, esté también, ya que se trata de un evento gastronómico popular.

Nosotros creemos que la gastronomía más allá de que hoy tiene un modelo premium o aspiracional, constituye un modo cultural de habitar el espacio. Entonces, a partir de ahí podes entender fenómenos como este,  porque la gente come pizza porque es un fastgood que está a la mano, que te salva; y eso, finalmente, se termina constituyendo en un consumo cultural específico de una ciudad. No hay muchas capitales que tengan una movida pizzera como Buenos Aires, ojo con esto no quiero decir: somos los más capos, tenemos la mejor pizza; sino que el consumo y la aceptación de la pizza en Buenos Aires es una marca de identidad cultural.

¿Como experto en vinos, qué crees que pasa con esa relación, por qué uno liga la pizza a la cerveza y no tanto al vino?

En la relación entre pizza y el vino creo que se dan varios fenómenos. Por un lado, el vino está en las pizzerías, y tiene buen consumo, hay vinos como Vasco Viejo, López Clásico, Norton Clásico o Carcassonne,  que están en las pizzerías y se venden, y para nada poco.

Obviamente, lejos está esto del modelo de vino premium, que tienen un modelo de consumo distinto.  Que quede muy claro no se trata de que los vinos que mencioné sean malos, para nada, simplemente responden a un modelo de consumo cultural distinto.

Además, creo que otra variable fuerte es que existe una buena sociedad entre las cervezas y las pizzerías porque el producto es más rentable, más constante, y permite más variables, por ejemplo chopp, porrón o botellas, tres estándares de producto que el vino no tiene.

Por otra parte,  hay otros vinos, como los moscato, que perviven solo en esas pizzerías, y que allí tienen su canal de distribución fuerte.

Finalmente, en las nuevas pizzerías de aspiración más gourmet el vino ocupa un importante espacio, y de hecho la cerveza ocupa poco margen, porque el consumidor está dispuesto a hacer una experiencia que demanda más cosas.

Igualmente, creo que el mercadeo, la capacidad que tiene cada proveedor de atender mejor al negocio,  es fundamental en la estrecha relación entre pizza y cervezas, porque los proveedores de cervezas distribuyen también aguas, gaseosas, etc. Tenés un solo proveedor que te resuelve tres problemas, y en el otro caso tenés 20 proveedores que te generan otros tantos problemas.

Sin embargo, yo comí pizza en casa toda la vida, las hacía mi mamá, y desde los 15 años siempre fue con vino. No tengo duda de que el maridaje funciona bien, especialmente porque no hay gas en el medio, pero no reniego para nada de comer una pizza con una cerveza bien fría.

Finalmente, ¿qué pizzerías te parece no debemos dejar de conocer?

Yo creo que hay tres pizzerías que uno debería visitar,  de hecho dos el año pasado fueron ganadoras de la maratón: Güerrin, que despacha más de dos mil  pizzas por día, tiene tres salones: familiar, presidencial y piso superior, que es un comedero maravilloso. Creo que hay que ir y conocer los tres salones, y también comer de “dorapa” ahí en la puerta.

La otra es Pin Pun, con un perfil mucho más barrial, es una pizzería asociada a lo que sucede en Almagro, y con un modelo diametralmente opuesto a Güerrin, en cuanto a la funcionalidad del boliche. Sin embargo, las dos son pizzas típicamente porteñas, y con dos escalas diferentes de negocios.

Finalmente, también sumaría a Banchero, específicamente la de Talcahuano y Corrientes, que tiene un modelo de pizza un poco diferente al resto, trabaja con una masa un poco más cruda, de buen piso, donde la muzzarella queda contenida, como si fuese una tarta, con una estética muy distinta y un sabor fascinante, creo que las tres sin lugar a duda ameritan una visita.

Lo que hay que saber sobre Muza5k

La cita es el 10 de septiembre a las 11 de la mañana, para largar todo cuando den las 12 del mediodía, frente a los locales del Imperio de la Pizza y  Santa María,  del barrio de Chacarita. Se suspende por lluvia y, llegado el caso, se les comunica a los maratonistas vía email la noche anterior. El recorrido se estima en unas 4 horas. Los hashtags, para quienes quieran seguir la maratón a través de las redes son #Muza5k2016, #MiFotoConLaVaca y #HoyVermut. La ganadora se anunciará hacia las 20 horas del sábado 10.