El indiscutible éxito que han tenido en nuestro país y el mundo series como  Breaking Bad (2008-2013), The Walking Dead (2010) o Game of Thrones promovió tempranamente el surgimiento de una multiplicidad de voces que plantearon la existencia de una vuelta de la industria del entretenimiento al reino de la tv tradicional de la mano de las series.

Sin embargo, hoy ya queda claro que lo que el fenómeno de las series pone en evidencia, no es un regreso sino una transformación paulatina en los hábitos de consumo que, los analistas coinciden en afirmar, implicará a futuro una completa reformulación del negocio tradicional de la televisión, ya que sobre la madurez de internet se está construyendo una autopista de sentido único que conduce desde la TV lineal a la no lineal.

El Reporte Media 2015, “The empowered tv and media consumer´s influence” difundido por Ericsson Consumer Lab, en base a un estudio para el que se realizaron más de cien mil encuestas en 29 países de distintos continentes, confirma, entre sus múltiples conclusiones, que en la actualidad el 50% de los consumidores de TV lineal ya no encuentran algo para ver al menos una vez al día, cifra que se incrementa al 62% entre los usuarios millenials (16 a 34 años).

El cambio de paradigma, que implican las nuevas demandas de los viejos consumidores y, sobre todo, las de aquellos sectores que paulatinamente se van incorporando al mercado,  se ha plasmado ya en cuatro principios, los “Four Any”, que sintetizan brillantemente lo que hoy se pretende brinde la  “televisión” y dibujan un nuevo horizonte para la industria: Any content (cualquier contenido), Any device (cualquier dispositivo), Anytime (en cualquier momento) y Anywhere (en cualquier lugar).

Justamente, fue por la percepción de esta transformación, y la capacidad de implementar servicios para satisfacer las nuevas demandas, que una empresa como Netflix, que hoy concentra el 45% del mercado formal de streaming local, se ha convertido en referente indiscutido de un modelo de negocios hacia el que hoy también están mirando las ya tradicionales operadoras de TV paga.

En nuestro país, por ejemplo, aunque  desde mediados de los 90 existen servicios de “tv a la carta”, no ha sido sino hasta el desembarco de Netflix que las operadoras de cable líderes han redoblado el interés en la expansión de sus servicios on demand y multiplataforma, y especialmente, en mejorar la experiencia del usuario, o invertir en la producción de contenidos exclusivos, para emular el éxito de series como de House of Cards (2013-), Marvel’s Daredevil (2015-) y la recién estrenada Narcos, todas producidas y albergadas en Netfllix.

Los cableoperadores, saben que contar con una penetración del 83,8 por ciento del mercado y una cartera de clientes consolidada, que se estima ronda los 8,5 millones de suscriptores,  sigue siendo una ventaja competitiva inestimable a la hora de proyectarse, ya que la rentabilidad en este tipo de servicios depende justamente de poseer una masa de usuarios muy alta.

En esa línea  se inscribe el reciente lanzamiento de la nueva plataforma “TV Everywhere” que Cablevisión proyecta para 2016 y en cuya presentación, Gonzalo Hita,  gerente comercial de la empresa, reconoció: “El objetivo de la nueva interfaz será facilitar la experiencia del usuario, dado que la sencillez es uno de los atributos que, a menudo, se endilga a las empresas over the top (OTT) a la hora de explicar su éxito, mientras nosotros como ecosistema, no le hacemos las cosas fáciles a los clientes.”

Frente al entusiasmo que en términos analíticos presenta el escenario hay ciertas cuestiones que a nivel local plantean, al menos en el corto plazo, algunos interrogantes: la infraestructura de redes necesaria para la prestación de estos servicios  implica, frente a la debilidad actual, la necesidad de realizar grandes inversiones que no se compensan con el volumen de ingresos que genera el streaming pago, transaccional y por suscripción en nuestro país.

El desafío para las empresas parece ser entonces aumentar sus ingresos para afrontar la reconversión atrayendo publicidad, pero  aquí surge una paradoja ya que aún cuando la televisión abierta muestra año a año cifras decrecientes de audiencia, y parece un actor sin relevancia en el nuevo panorama de medios, sigue concentrando un 40% de la inversión publicitaria local.

En este sentido, para Carlos Blanco, de la consultora Dataxis, el mayor impacto del streaming en Argentina, “es haber hecho palpable los cambios en el consumo de video y obligar a la industria a replantearse los modelos tecnológicos y de negocios”. Para el analista no debemos esperar cambios extraordinarios y frente a quienes anuncian una revolución, asegura que, al menos en el mediano plazo, la TV Paga seguirá vigente, liderando el mercado,  simplemente, “con una oferta sensiblemente diferente a la actual.”