Después de dos años de un arduo trabajo de recopilación y digitalización, el archivo histórico de la revista Pelo está disponible en la web. A partir de esta iniciativa, que fue responsabilidad de la Universidad de Quilmes (UNQ) y los editores de la revista, 503 ejemplares de “la Pelo”, que recorren y documentan más de tres décadas de la historia del rock nacional, se pueden consultar, leer y descargar de manera libre y gratuita.

En febrero de 1970, a instancias del periodista Daniel Ripoll, nacía la revista Pelo, una publicación que transformó el mercado nacional de publicaciones dirigidas al público joven convirtiéndose en un espacio de referencia para el rock nacional: “Durante más de treinta años de la Revista Pelo comunicó, fortaleció, articuló y consolidó al movimiento desde su fundación misma, y abrió la posibilidad a la construcción de características personalísimas. Vinculó el Rock Argentino entre sí pero, además, con el resto del mundo, de las culturas, de los movimientos”, explica Ripoll.

Y es que Pelo no solo fue una caja de resonancia, sino también una hacedora de identidad y un nexo que vinculó al rock con su público, y a los artistas entre sí, con sucesos hoy casi inverosímiles como su rol en la formación inicial de Los Violadores, la mítica banda del punk rock argentino, a partir de una carta enviada por Hari B (Pedro Braun) a la sección carta de lectores de la revista, que leyó y respondió Sergio Gramática.

Hoy, casi la totalidad de sus ediciones regulares, y una serie de imperdibles materiales adicionales que ampliaban reportajes y fotos sobre bandas específicas como Guns & Roses, Los Redondos, Queen, Roxette, SUMO o Soda Stereo, están disponibles “como revisión, como fuente, como nexo entre el pasado y el futuro”.

“Para nosotros es muy importante la concreción de este proyecto, que nació en 2016 a partir de un convenio entre la Universidad y los editores de la revista, con el objetivo de digitalizar este acervo para preservarlo y darle accesibilidad. Pelo es un producto editorial que pensó y difundió una oferta cultural en un período que abarca desde los 70 y hasta el año 2001, por lo que estamos convencidos que poner estos ejemplares accesibles en formato electrónico, no solo preserva un testimonio, sino que amplía las posibilidades y modalidades de lectura, y también de públicos”, le explican a Palabrasdesde la UNQ.

Así, ingresando a http://www.revistapelo.com.ar/se puede acceder a todos los números y posters disponibles,  para recorrerlos año por año, y número por número,  con la guía adicional  de una descripción que reconstruye el contenido de cada edición, y sorprendernos con entrevistas icónicas y legendarias a artistas como Ian Anderson o John Lennon, junto a toda la generación del BARock, pero también a partir de otras categorías como artistas, colaboradores, discos, o eventos.

“La UNQ tiene un rol pionero en todo lo que significa la modalidad virtual, desde el año 99 tenemos carreras en esa modalidad, por lo que tenemos muy presente la centralidad que posee la ampliación del ejercicio de derechos y de accesos a toda la comunidad, así como la importancia de la construcción con los otros, por eso convocamos desde la web a quienes puedan tener algunos de los materiales faltantes a sumarse y ser parte de este proyecto que ha tenido un impacto sumamente positivo no solo en la comunidad académica, sino en la comunidad en general y en el universo de músicos y editores de revistas”, concluyen desde la Universidad de Quilmes.

¿Por qué Pelo?

Junto al archivo digital, la trastienda de los 30 años de producción de Pelo han quedado documentados en La biblia del Rock, historias de la revista Pelo, (Ediciones B) un interesante libro de Juan Manuel Cibeira, que ofrece una “lectura precisa, entusiasta y nada melancólica de lo que generó la revista”.

En el prólogo de la obra cuenta Ripoll: “Muchos se preguntan hoy cuál es el motivo por el que la revista se llama Pelo. Me pareció que en ese momento era la palabra más contracultural e irritativa y que, por otra parte, significaba la expresión silenciosa y pacífica del deseo de libertad para la expresión y para la individualidad. Tener el pelo largo, o de un modo no convencional, era una forma de resistencia, de decir no, de decir no queremos ser iguales a todo lo instituido”.