Desde el sábado 11 de agosto y hasta el domingo 19, en la tradicional sala de cine del Complejo Teatral de Buenos Aires se presentará Reencuentro con Yasujiro Ozu, un ciclo de películas que recorre la filmografía de uno de los principales referentes del cine japonés clásico.

Nueve imperdibles films, enviados especialmente desde Tokio en el marco de los 120 años de relaciones de amistad entre Argentina y Japón -entre ellos cuatro títulos recientemente restaurados a partir de los negativos originales por la compañía productora Shochiku- constituyen el cuerpo de este “reencuentro” que intentará echar luz sobre la enorme figura del cineasta, hacedor de una carrera que atraviesa cuatro décadas y más de cincuenta largometrajes.

He nacido, pero… su primera película del período sonoro, Primavera tardía, que constituyó un punto de inflexión notable en su filmografía, y Una Historia de Tokio, uno de los films de mayor circulación del director, son solo algunos de los títulos que integran este ciclo.

Para conocer algunos detalles más de esta propuesta, de la figura del cineasta y las características de su filmografía, Palabras dialogó con Diego Brodersen, crítico de cine, programador en la Sala Leopoldo Lugones, y responsable de esta retrospectiva.

Inicialmente te pido que nos cuentes en qué contexto debemos inscribir la filmografía de Yasujiro Ozu.

Yasujiro Ozu es un referente de la industria del cine japonés del periodo clásico, que abarca los años 30, 40 y 50, una etapa de muchísima producción, en la que Japón tenía una industria cinematográfica muy aceitada, que funcionaba muy bien, con muchos directores, con un sistema de estrellas y de estudios enorme; pero que en líneas generales Occidente recién empezó a conocer en la década del 50, especialmente a partir del León de Oro que ganó Kurosawa en el Festival de Venecia de 1951.

En ese sentido, Ozu comienza a ser conocido en Occidente a finales de los 50, cuando estaba filmando sus últimas películas antes de morir, y es un típico exponente de aquel gigante sistema de estudios, pero, al mismo tiempo, es alguien que sobrepasó la idea del director empleado que filma películas por encargo.

Cuando uno intenta caracterizar a Ozu, a Kenji Mizoguchi, o a Kurosawa pasa algo similar a aquello que sucede si miramos el Hollywood clásico y hablamos de directores como John Ford, Alfred Hitchcock, o Howard Hawks, porque todos ellos trabajaron en un sistema industrial de producción de películas pero, al mismo tiempo, fueron grandes artistas. Ozu, en esa línea, es uno de los más grandes del cine japonés y del cine en general.

¿Y cuáles son, en líneas generales, las características que definen su filmografía?

Ozu comenzó su carrera en los años 20, en el período mudo- de hecho en el ciclo hay dos películas q pertenecen a esa etapa- un momento donde dirigió bastantes comedias con un estilo reconocible pero que fluctuaba de film a film. Ozu era muy fanático del cine norteamericano, se lo suele llamar el más japonés de los directores japoneses clásicos, pero realmente tenía mucha influencia del cine norteamericano.

Lo cierto es que a partir del periodo posguerra Ozu comienza a quitar cosas de sus films a nivel formal. Si uno mira sus primeras películas encuentra movimientos de cámara, diferentes tipos de travellings, etc. Elementos que empiezan a desaparecer de su cine a fines de los 40 e inicios de los 50, cuando comienza a dejar de usar los mecanismos narrativos clásicos como el plano y contraplano, los fundidos, los encadenados, los movimientos de cámara.

En sus últimas películas, de hecho, todos los planos son fijos, no hay movimiento, lo único que hay entre plano y plano es un corte. Creo que fue buscando y destilando un estilo, en línea con lo que realizan ciertos artistas plásticos que van pasando por diferentes etapas hasta que llegan a un estadio de madurez donde abandonan ciertos trazos para concentrarse en unos pocos y llegar a un grado de máxima destilación. Eso es un poco lo que hace Ozu en los últimos 15 o 20 años de su carrera: trata de contar una historia de la manera más sencilla, y a la vez más profunda posible.

¿Y ese camino también se refleja en las temáticas?

Sí, porque justamente sus películas del último período cuentan historias muy similares: conflictos familiares, conflictos generacionales, en varias hay una hija que no quiere casarse y un padre que quiere casarla, poco entendimiento entre hijos y padres, y entre abuelos y sus hijos. Historias muy similares, contadas de una manera muy similar, un mismo leit motiv con variaciones te diría si fuese música.

Partiendo de ese marco contanos qué podremos ver en esta retrospectiva

En este ciclo vamos a presentar 9 películas, 2 son de la etapa de preguerra, aquella etapa temprana en la cual elaboraba un poco la idea de comedia, introduciendo incluso elementos de comedia física, y también Una gallina en el viento, que si bien es del año 48, los especialistas la ubican como representativa de su etapa más temprana.

El resto de las películas son de los años 50 y 60, y pertenecen al último período del que hablamos antes, donde encontraremos Historia de Tokio, o cuentos de Tokio, que es la película de Ozu que más circulación tuvo, y es bastante representativa también de los temas de su última etapa, ya que habla de una pareja de abuelos, que viaja por cuestiones familiares a ver a sus hijos, y en ese ir se dan toda una serie de situaciones de incomprensión y, me animaría a decir, también de crueldad.

Las películas de Ozu en líneas generales son amables con los personajes, pero hay un dejo de angustia y de oscuridad también en muchas de ellas. No era un director que le entregaba todo masticado al espectador.

Otra película que destaco, y que si tengo que elegir una sola en toda la filmografía no dudo en escoger es Primavera tardía, que he visto no menos de 20 o 30 veces, y es para mí la que marca el rumbo que tendrá su filmografía hasta su último film. Es una película notable, por un lado muy clásica, y por el otro extremadamente moderna, justamente por lo que no está en la película. Siempre pensé que si se realizaba una remake en Hollywood de Primavera tardía, ellos tratarían de incluir todas las escenas que Ozu no realizó en su film.

Luego de este ciclo, qué otras novedades llegarán a la sala Lugones

De aquí a fin de año, después de Ozu, tenemos confirmado un ciclo de musicales de Hollywood restaurados, con foco puesto en los musicales de la Metro-Goldwyn-Mayer de los 40 y 50, con clásicos como Cantando bajo la lluvia, pero también con otras películas que se corren de ese estilo, como Siete novias para siete hermanos. Luego,  ya a fines de septiembre se va a estrenar finalmente La Flor, la película de Mariano Llinás, y a comienzos de octubre vamos a tener un foco en Max Ophuls, un director alemán que filmó en Alemania, Francia y Estados Unidos, que va a incluir películas de esas tres instancias para recorrer su filmografía.

REENCUENTRO CON YASUJIRO OZU se presentará desde el sábado 11 de agosto y hasta el domingo 19, en la Sala Lugones del Complejo Teatral de Buenos Aires, Av. Corrientes 1529. La agenda día por día puede consultarse aquí.