Todos los días a las 19:30 hs en Espacio INCAA- sala Gaumont se presenta Un cine en concreto, el film de la directora Luz Ruciello, que cuenta la historia de Omar Bocard y su sala Paradiso.

Omar José Borcard nació hace 64 años en Entre Ríos, en una colonia rural a 3km de la ciudad de Villa Elisa. Desde los 10 años se dedicó a la albañilería, aunque sus primeros pasos en el mundo del trabajo fueron aún antes como canillita.

Así, vendiendo diarios y revistas, pero también leyéndolos -como aclara en el documental- Omar hizo sus primeros pesos, juntó por un tiempo, y finalmente pudo ir al cine del pueblo.  Ese día Omar descubrió un mundo del que no iba a separarse nunca, al punto que muchos años después, ya en 1986, cuando anunciaron el cierre definitivo de la sala decidióconstruir la suya: el Cine Paradiso, desde los cimientos, en un terreno lindero a la casa de su madre.

Casado con Teresa, y papá “del corazón” de Evangelina, en honor a la mujer de su ídolo, Palito Ortega, hoy Omar reparte sus días entre una pequeña zapatillería, que le proporciona dinero desde que sus problemas serios de columna lo obligaron a abandonar el oficio de albañil, y La Paradiso, la sala con ladrillos al viento, butacas desvencijadas, un viejo proyector oxidado y carteles escritos a mano, que lleva consigo la satisfacción y la calma que provocan las misiones cumplidas.

Un cine en concretocuenta la historia de Omar, de su decisión, del proceso de construcción del Paradiso, que se llevótodos sus domingos durante 4 años,y de los avatares inimaginables que supuso su funcionamiento, pero también es un manifiesto sobre el valor del cine, sobre por qué nos fascina, y sobre el derecho a soñar y a concretar esos sueños.

Realizada a lo largo de 10 años, ese extenso proceso de trabajo se plasma en la texturas de sus imágenes y en el gran trabajo de montajecon que cuenta este film, que previo a su estreno en el Gaumont fue seleccionado por más de 20 festivales internacionales (34º Miami Film Festival, USA, Cinélatino, 29éme Rencontres de Toulouse, Francia, 41° São Paulo International Film Festival, Brasil y 20° Shangai Film Festival, China, entre otros), y  fue ovacionado al proyectarse como apertura del 21º Festival Internacional de Cine de Lima (PUCP), Perú.

Para conocer el origen de esta historia y sus detalles, los del proceso de realización, y la actualidad de Un cine en concreto, Palabrasdialogó con Luz Ruciello, directora del film.

¿Cómo te encontraste con Omar y la historia de su cine Paradiso?

Encontrar esta historia fue como dar con un granito de arena que detrás tenía todo un paraíso, realmente como el cine, y fue totalmente por casualidad, un día que con Lluís Miras Vega, mi novio y el fotógrafo de la película habíamos salido a pasear. Estábamos en la casa de mi mamá en Colón muriendo del aburrimiento, agarramos el auto y salimos. Recuerdo que yo iba hablando con un amigo de España, con quien en esa época, antes de radicarme allí, hablaba siempre una vez al año, y en medio de la charla veo el cartelito del cine, así como escrito a mano. Le hice a Luis una seña para que detenga el auto, corté la charla telefónica, y nos bajamos a ver qué había.

No había timbre, golpeamos las manos, y salió Omarcito envuelto en una campera, tan delgadito, que cuando lo ves no podés creer lo que hizo, lo que es capaz de hacer. Eso fue en 2008, pero recién terminamos la estructura y filmamos de forma profesional en 2016.

¿Por qué te llevó tantos años hacer la película?

En principio yo vivía en Buenos Aires y trabajaba en publicidad, algo que me demandaba mucho tiempo, por ese ritmo inhumano que tiene la publicidad. Hacía cosas en mi tiempo libre, luego enseñaba lo que hacía, y dependiendo de la reacción de los demás me deprimía o me entusiasmaba. En ese momento no sabía muy bien si quería ser directora, en algún punto estaba cómoda, ganaba bien, estaba en el mundo de la publicidad, que es bastante fascinante cuando uno recién empieza, etc.

Igualmente, siempre también tenía a Omar ahí, y a él le empezaron a pasar cosas -que no voy a adelantar para no spoilear la película- pero que cuando pensé que tenía un final, allí por 2010, la historia cambió muchísimo, y la decisión de Omar en torno a eso que le sucedió me confirmó que debía seguir.

Hoy me continúa sucediendo que me paro a su lado y me sigue enseñando con su simpleza, vengo con una nube gris, y él con una palabra me hacer ver que no hay problemas tan graves, su simpleza es implacable.

Entonces, definitivamente que el final se vaya corriendo demoró todo, pero también fue en ese proceso que pude comenzar a creer en mi misma como para dedicarle a la película el tiempo que necesitaba, que es el 100%.

Un amigo director, que me apoyó mucho -y una vez me confesó que pensó que no la iba a terminar nunca- siempre me decía: “cuando encuentres lo que querés contar la vas a terminar, pero para hacerlo tenés que trabajar mucho, y luego para encontrar cómo contarlo también, cada paso es mucho trabajo”.

¿Y nunca dijiste: hasta aquí llegué?

Seguramente, aunque ahora, y especialmente desde la última etapa del rodaje, que fue cuando realmente entendí por qué Omar había construido la sala, porque pude hacerle las preguntas precisas, me di cuenta que más allá de los avatares del proceso siempre la iba a terminar, porque  los dos teníamos la misma razón: el compromiso de la palabra.

Cuando él le revela a los demás que lo que estaba haciendo arriba de su casa era un cine, fue un antes y un después que lo hizo sostener el trabajo contra viento y marea, porque estaba su palabra frente a su gente. Lo mismo me sucedió a mí: cuando me comprometí con Omar a hacer esta película, cuando le di mi palabra, de un modo u otro debía terminarla.

¿Y ahora cómo te sentís con lo que está pasando con la proyección del film?

No dejo de sorprenderme porque es toda una experiencia nueva para mí, de hecho, Florencia Percia, una amiga que es también directora, me guío frente a esta etapa, me dio las claves para moverme frente al estreno, porque yo lo veía como algo totalmente técnico, casi protocolar.

Luego lo que sucedió con el film me ayudó a entender muchas cosas, que creo están relacionadas con la situación que estamos viviendo en nuestro país, con gente que deja comentarios como: “vayan a ver esta película, no todo está perdido”. Esas cosas me permitieron entender que Omar representa para muchos un símbolo de que cuando uno cree en algo lo puede lograr, más allá de los recursos.

¿Y más allá de Un cine en concreto cómo sigue la sala Paradiso?

Hoy el cine está en funcionamiento, aunque en verano hay un receso porque como no tiene aire acondicionado, Omarcito lo cierra unos días. Igualmente, si alguien lo quiere ir a ver a Villa Elisa, él los recibe con los brazos abiertos porque lo hizo para eso.Él construyó el cine para dar y recibir amor.  Luego, obviamente quienes puedan acercarse y ver una función van a encontrarse con algo muy lindo, con Omar esperando a la gente en la entrada, cerrando las ventanas y las cortinas, controlando el sonido, todo un ritual imperdible previo a la película, que luego de que se proyecta siempre se prolonga en una charla.

¿Y cuáles son tus próximos pasos?

En unos días viajo a España donde proyectaremos en Barcelona y Madrid, y sigo  abierta y encantada para proyectar la película donde sea, mientras se vea bien y se escuche lo mejor posible, ahí va Un en cine concreto. Paralelamente estoy trabajando con dos proyectos, un documental y un corto de ficción, que quiero presentar, y ver qué pasa, pero también tengo que salir a trabajar, así que tampoco se cuánto tiempo les voy a poder dedicar… tal vez como Omar todos mis domingos de los próximos 4 años.