Ideado por la revista digital Crónicas de Moda, como un espacio para comentar, compartir y conocer diferentes obras literarias donde la mujer y su inconmensurable universo sean protagonistas, el Club de Lecturas surgió a partir de la sorpresiva repercusión que tenían las notas sobre libros en esa web, dedicada a “transitar la moda, para reconocerla en la cultura, asociarla al feminismo y pensarla como industria nacional”, según le cuenta a Palabras la periodista Celeste Nasimbera, una de sus fundadoras.

“Entendiendo que nuestras lectoras tienen diferentes inquietudes, solemos compartir notas sobre libros, tanto novedades como clásicos, que empezaron a funcionar muy bien, situación de la que surgió la idea de organizar un club de lectura, un ámbito de encuentro que nos pareció ideal también para saltar la pantalla”, detalla Nasimbera.

Así, en diciembre de 2015, con la colaboración del escritor y periodista Javier Arroyuelo- firma habitual de Vogue Italia, Vanity fair y La Nación Revista- y del Museo Nacional de la Historia del Traje, el Club de Lecturas realizó su primer encuentro, una tarde de recomendaciones literarias, donde se dieron cita numerosos amantes de la moda, diseñadores, fotógrafos, periodistas y lectores apasionados.

“Para nosotras esta mezcla de instancias es natural, pero también es cierto que tenemos la voluntad explícita de romper con ciertos prejuicios que consideramos, justamente, “demodé”, y son los que generan distancia, por eso no trabajamos con la noción de lujo, ni con la de exclusividad, entendemos la moda como un proceso y no hablamos de nociones como buen gusto o mal gusto.  Nosotras entendemos que el universo femenino no puede reducirse, y dentro de lo que es moda hay circuitos que tienen estas búsquedas, ni peores ni mejores, pero sí distintas a las que tal vez habitan en  las concepciones más clásicas”, enfatiza la periodista.

Desde esa perspectiva, luego de la presentación, el segundo encuentro del Club se dedicó a la lectura de Madame Bovary, de Gustave Flaubert, “una de las primeras fashionistas”, como disparador para pensar sobre las diferencias entre consumo y consumismo, entre otros puntos.

“Finalmente, le explica Nasimbera a Palabras, y a partir de una reflexión en torno a  determinadas temáticas ligadas al feminismo, que ya están entrando en la agenda de los medios masivos, pero entendiendo que no queríamos hacer una lectura teórica,  tomando, por ejemplo, a Simone de Beauvoir, optamos por El Cuarto Propio, para nuestro tercer encuentro, una lectura deliciosa, con la que la gente puede ponerse al día aún en medio de sus ocupaciones, que creemos generará un espacio de conversación muy interesante”.

Y es que, justamente, esa obra, caracterizada como un ensayo breve sobre la condición femenina, ponía sobre la mesa, ya en 1929, temas que hoy son objeto de debate como la dependencia económica de la mujer con respecto al hombre, el cuidado de una familia y la figura de la mujer como musa inspiradora del artista pero con poca presencia en la práctica de la creatividad.

“Para participar es ideal venir con el texto leído, aunque de ninguna manera es una condición excluyente”, afirma Nasimbera, quien también señala: “la dinámica comenzará con una lectura guiada que irá virando hacia donde la discusión fluya a partir del debate, las dudas, las consultas u otros textos”.

El Club de Lecturas de Crónicas de Moda, celebrará este sábado 22 de abril desde las 15 hs. su tercer encuentro, con la lectura de El cuarto propio, de Virginia Woolf, en el Museo Nacional de la Historia del Traje, Chile 832.

Para participar del Club no es necesario inscribirse previamente, aunque quienes quieran reservar su lugar pueden hacerlo enviando un mail a: actividades.museodeltraje@gmail.com

Finalizada la actividad principal, desde las 17 hs., quienes lo deseen, pueden participar también de una visita guiada por la sede del Museo, institución dedicada a guardar testimonio y recrear el sugestivo mundo de la moda, el lenguaje del traje y sus accesorios y la vinculación del vestido con el arte y su contexto social, poniendo particular acento en nuestro país.