Familia de Ukeleles, una talentosa banda con canciones de todas las épocas, busca renovar la escena musical teniendo como protagonista al instrumento hawaiano. Con un estilo vintage y de forma acústica, los músicos se permiten jugar con distintos géneros como el swing, bolero, calipso y folk, entre otros.

A pesar de que los miembros no comparten ningún parentesco, conforman un grupo uniforme que disfraza de vacaciones familiares cada una de sus giras. La formación no paró de crecer desde su inicio y hoy ya son un sexteto integrado por Matías Martinelli (voz, ukelele, autoharp, banjo), Melisa Muñiz (voz, ukelele, trompeta), Damián Manfredi (contrabajo), Adrián Capresi (voz, ukelele, banjo, steel guitar), Charlotte Latzarus (voz, violín) y Luciano Pellegrini en percusión. Este último integrante de la banda añade una cuota de frescura sumando instrumentos no convencionales. Con artículos de la vida cotidiana, como una tabla de lavar, Pellegrini logra crear sorprendentes sonidos.

El primer encuentro de los fundadores del grupo se produjo, tal vez, casualmente. Matías y Melisa se conocieron cinco años atrás, compartiendo escenario junto a las bandas con las que tocaban. “Esa noche nos quedamos hablando de ukeleles y bicimotos un rato largo. Ahí, de alguna manera se gestó La Familia”, recuerda Matías Martinelli en conversación con Palabras. Con el resto de los integrantes se conocían desde antes, compartiendo su gusto por la música.

A su vez, el músico sostuvo que los miembros de la banda tienen referentes musicales en común. “Podríamos decir que el inconsciente colectivo de La Familia tiene los mismos gustos. Entre todos creamos un ser que tiene gustos propios, y otros sentidos bien definidos”. Especialmente disfrutan escuchar swing, bolero, el a go go, el calypso, el blues, el folk y la música hawaiana, por mencionar algunos géneros.

Juntos grabaron dos discos independientes que reúnen temas en inglés y español. “Simplemente creemos que algunas melodías son mejores representadas por el inglés pero, de la misma manera, nos pasa con el español. Creemos que nunca haríamos un bolero en inglés”, sostuvieron.

Su primer trabajo, La familia de ukeleles (2014), es mitad de covers y mitad de composiciones propias. Y el disco El gran rubí, que lanzaron el año pasado, tiene en su mayoría canciones inéditas y solo dos covers: la canción clásica hawaiana Lovely hula hands de Robert Andersony y Crying, waiting, hoping de Buddy Holly, un tema que la banda tiene como amuleto.

El álbum El gran rubí fue íntegramente producido en el estudio de la productora Melodías Encantadas. Las canciones se compusieron y se grabaron casi al mismo tiempo, en tres intensos meses en los que lograron un criterio uniforme.

El concepto que hila todo su trabajo tiene como referente el circo de época y los freak shows de los años 30, que se mimetizan con los géneros que tocan y se refleja en las letras, en la estética y en la instrumentación.

En cuanto a las canciones, aclaran que las arman entre todos, cada uno colaborando desde su rol en la banda. Para contar su experiencia de trabajo en equipo, en 2013 presentaron la charla “Armonía de familia” en el TEDx de La Plata. Allí resaltaron que “el todo es más que la suma de las partes” y lo demostraron tocando una canción separando las melodías, el sustento armónico y los ritmos. De esta forma, demostraron cómo cada miembro, según su instrumento y registro vocal, suma una capa sonora a la canción, enriqueciéndola.

Cuando tuvieron que atravesar el puente del show acústico a los grandes escenarios “enchufados” entendieron que era un proceso. “Hoy tenemos más años de caminar. Fuimos encontrando, como doctor Jekyll y Mr. Hyde, esos dos vivos que son completamente opuestos. Ahora disfrutamos mucho ambas experiencias, aunque siempre volvemos al íntimo, ahora con “Noches de amor en familia”, sostienen.

Se los podrá ver todos los sábados de julio a las 24 hs con el show “Noches de amor en familia” en Café Vinilo. Tal como afirma la convocatoria, son “noches para amarse, para encontrarse, para disfrutar de canciones íntimas tocadas al oído, el amor en forma de canción.”

“Todos los sábados de julio a la medianoche, vamos a crear una atmósfera íntima basada en canciones que ya hacemos y alguna perlita clásica. Tocaremos en el centro de la sala y compartiremos un momento, serán unas noches románticas, para ir a tomar una copa y disfrutar”, promete la banda.