Desde el 12 y hasta el 22 de noviembre se realiza  una nueva edición de Buenos Aires Rojo Sangre, el festival internacional de cine de terror, fantástico y bizarro más antiguo de Latinoamérica.

La edición número 16 de Buenos Aires Rojo Sangre (BARS), que se realiza en el Complejo Monumental Lavalle -Lavalle 780- llega con un programa donde las producciones nacionales de cine fantástico ocupan un lugar privilegiado, pero también podrán verse producciones de Chile, México y Brasil, además de joyas del cine independiente de todo el mundo como la finlandesa “Bunny the Killer Thing”, de Joonas Makkonen, la española “Vampyres”, de Victor Matellano, la australiana “Terminus”, de Marc Furmie; y la nigeriana “Kpians” de Stanlee Ohikhuare, entre muchas otras.

Para Pablo Sapere, programador del Festival, esta edición se caracteriza por “un importante crecimiento en la cantidad y la calidad de las producciones”, algo que en muchos casos viene de la mano de una incipiente pero “firme tendencia a empezar a considerar estos productos como parte de las opciones cinematográficas locales, y no ya como expresiones marginales y, por esto, fuera de los circuitos académicos y de financiación de la industria”.

“Buenos Aires Rojo Sangre nació en el año 2000 como una muestra orientada a darle un lugar a las producciones nacionales cinematográficas fantásticas, bizarras y de terror,  que en su mayoría eran independientes y de bajo presupuesto, y no lograban hacerse un lugar en los festivales.  Los realizadores, por ese entonces, debían conformarse con unas pocas proyecciones autogestionadas, porque el género fantástico era considerado en ciertos círculos como un género menor”, explica Sapere.

“Obviamente, agrega el programador, aún hay mucho para hacer, pero estoy convencido de que si durante las ediciones anteriores lo que a nosotros mismos nos sorprendía era la gran cantidad de público que asistía al festival,  en el BARS 16°, y aún cuando en esta primer semana la cantidad de público ha sido más de la esperada, la verdadera sorpresa está en el salto cuantitativo y cualitativo que se ha producido en las películas”.

Edición tras edición el Festival fue consolidándose y creciendo, ampliando temáticamente la programación, sumando secciones competitivas, tanto para corto como para largometrajes,  e instalándose, desde 2008, en el tradicional cine Monumental de la peatonal Lavalle, donde se realiza hasta hoy. Declarado de interés por el Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales, auspiciado por el Museo del Cine de la Ciudad de Buenos Aires y declarado de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el festival es ya un referente para la producción de ciencia ficción, terror y fantasía.

Si bien Sapere considera que en nuestro país existe una rica tradición en torno al género, reconoce que aún no se puede hablar de una escuela de terror argentino. “Esa pregunta viene rondando desde la primera edición del BARS y, después de muchas charlas y discusiones, creo que aún no existe un modelo nacional de abordaje,  igualmente no sé si es algo que pasa solo con el terror o lo fantástico o, de alguna manera, es una falencia de todo el cine nacional, igualmente  para mí esa falta también es una invitación a seguir en la búsqueda”.

Además de las películas, como parte del BARS 16, el jueves 19 a las 18 hs en el Monumental  se presentarán las novelas de terror “El pueblo de los ritos macabros”, de Patricio Chaija, y “Los hombres malos usan sombrero”, de Lucas Berruezo. Mientras que el viernes 20 a las 21hs en el Auditorio de Radio Nacional – Maipú 555, 1º piso- se presentará “Porno Argento. Historia del cine nacional Triple X”, del periodista Hernán Panessi.

La programación completa de los últimos 5 días del BARS puede consultarse en http://goo.gl/GxFvjv en tanto, como imperdibles, los organizadores recomiendan, la argentina “Grasa”, dirigida por Pablo Marini y Pablo Parés, y señalada como una “producción que abusa de todo lo que no se debería poner en una pantalla decente: sexo estrafalario, miembros de goma, incorrección política, alucinógenos y sindicalistas”;  y la canadiense “The Editor”, dirigida por Adam Brooks.