Virginia Messi es periodista especializada en narcotráfico, y autora junto a Juan Manuel Bordón de Narcolandia (Sudamericana, 2014) un texto imprescindible para entender a fondo por qué Argentina se convirtió en el paraíso de traficantes colombianos, y el contexto general en que se inscribe ese fenómeno.

En un momento donde se multiplican las novedades sobre operativos e incautaciones, extradiciones y nuevos cárteles Palabras dialogó con la periodista sobre este fenómeno intentando comprender una trama que no siempre aparece en las noticias.

Esta semana Alionzo Rutillo Ramos Mariños (Ruti) llegó extraditado de Perú a nuestro país para ser indagado como presunto jefe de una banda narco que controlaba la Villa 31 de retiro, muchos plantearon que este hecho marcaba el final del poder narco sobre ese territorio, ¿crees que es así?

Desde inicios del año 1999 las detenciones se han sucedido, pero nunca se ha podido desmantelar las organizaciones, por eso hoy creo que esa percepción responde más a un deseo que a una realidad, y que para afirmar que las organizaciones narcos de la Villa 31 o de la 1.11.14 están efectivamente desmanteladas hay que esperar y observar.

Debemos entender que las estructuras más bajas de esas organizaciones son fácilmente reemplazables, y que las cabezas, aún estando en la cárcel, tienen capacidad para dar instrucciones, porque no los podes tener atados, son personas y tienen derechos civiles. Entonces, están presos, pero pueden trabajar, y las segundas líneas son reemplazables: el sistema es prácticamente perfecto. Por ahora, concretamente, y como tantas otras veces, “Ruti” y “Marcos” (Marco Estrada Gonzáles) están detenidos, para lo demás hay que esperar.

¿Entonces crees que nada cambió desde 2014, cuando salió tu libro, hasta hoy en la lucha contra los narcos?

Concretamente veo como mucha más investigación sobre lavado de dinero. Allí por 2014 había solo 5 condenas, que además eran sobre personajes menores, narcos que se habían puesto una panchería, casos muy chiquitos. Ahora, casos como “Carbón Blanco”, o “Narco Arroz” han implicado inmediatamente la apertura de importantes investigaciones patrimoniales.

También es cierto que anteriormente la ley no contemplaba la figura del autolavado, no se podía acusar al narco de lavar la plata que había obtenido con el tráfico, al cambiarse esto se pudo avanzar y La Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC)  está trabajando muy bien, al igual que La Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), en torno a la frontera norte, porque si no paras el ingreso de la droga el resto es anecdótico.

Por otra parte, en torno a los índices que indican que se incauta más droga que en otros momentos creo que hay que hacerse una serie de preguntas importantes: ¿esto qué quiere decir exactamente? ¿Que los controles fueron más eficientes? ¿Que hay más droga en nuestro territorio? ¿O un poco de ambas cosas?

Y en este punto me parece interesante una experiencia piloto que se ha comenzado a realizar denominada “precio pureza”, que es un programa que, de progresar, permitiría sacar conclusiones menos subjetivas, ya que fue diseñado para tratar de establecer la efectividad en los controles contra el narcotráfico, investigando la relación entre la pureza de la droga secuestrada y el precio de venta. Entonces, si tenés baja pureza pero alto precio esto quiere decir que efectivamente hay menos cocaína disponible en la calle.

Es una buena manera de saber cuál es la situación más allá de las conferencias de prensa, porque vos me podes decir se decomisó 100% más droga que el año pasado, pero un cargamento grande te modifica una estadística, y muchas veces, los entregan los propios narcos, al igual que a las mulas, entregas una y pasan 10. Creo que para hacer un análisis de si esto va bien o va mal el factor tiempo es indispensable.

Si bien en Narcolandia trabajan sobre el fenómeno general del narcotráfico en nuestro país, el foco está puesto en los cárteles colombianos, organizaciones que parecen haber perdido peso, al menos en las tapas de los diarios, frente a las provenientes de Perú, como es el caso de las bandas de Ruti y Marcos.

Cuando nosotros hablamos en el libro de narcotráfico hablamos de cocaína, que es una droga que se produce solo en tres países en todo el mundo: Perú, Bolivia y Colombia. Entonces, hablamos de cárteles peruanos, bolivianos o colombianos, porque la droga se produce ahí, aunque en todas las organizaciones, evidentemente, hay personas de todas las nacionalidades, y muchísimos argentinos.

En el caso de los colombianos, a nosotros nos interesó el fenómeno porque ellos llegaron a nuestro país en la retirada, acorralados por los problemas que empezaron a tener en Colombia, y vinieron como logística, no es que vino la droga colombiana, porque los costos para traerla no son lógicos, hubo algunos casos en que ha llegado, pero no es lo habitual.

Nosotros nos enfocamos en los colombianos porque acá vinieron primeras líneas. Aún hoy cada tanto detienen en Nordelta a personajes con un pasado muy importante, y yo creo que debe haber más, porque hay  mucho desmovilizado de izquierda, mucho desmovilizado de derecha, y de hecho ha habido atentados ligados a las FARC y las autodefensas.  El tema es que muchas veces se cambia el foco y no nos enteramos, pero Narco Arroz, no fue hace tanto, y eran colombianos con conexiones con México.

Más allá de esto, la droga que ingresa a nuestro país proviene mayoritariamente de Perú y Bolivia, donde la cocaína boliviana tradicionalmente es de menor calidad que la peruana- aunque parece que bajaron unos colombianos y refinaron el producto-. Obviamente, Bolivia pese a su calidad lo que sí tiene es una frontera extremadamente porosa con la Argentina, pero como las organizaciones por lo general se quedan en la zona de frontera, no se visualizan tanto como pasa con las  organizaciones peruanas.

Igualmente,  nosotros como periodistas siempre tenemos una visión muy relativa, porque tal vez en Morón o en Campana hay un juez que empezó una investigación que dará resultados dentro de dos años, pero no lo sabemos, y está bien que no lo sepamos.

Nuestra visión es siempre parcial, de hecho  hay muchísimas cosas que pasaron sin que nos demos cuenta: no digo Nordelta, que realmente queda lejos y es un barrio cerrado, pero Puerto Madero, que es un lugar por donde al menos para tomar un café en Havanna todos pasamos, es un nido de narcos, cada tanto cae una banda, y uno o dos viven allí, y sin embargo no nos dimos cuenta.

¿Y qué pasa con el poder narco sobre otros territorios, especialmente los vulnerables como los asentamientos o las villas?

Hace muy poco escribí una nota contando como en la 1.11.14, en las inmediaciones de la cancha de San Lorenzo, hay una banda narco que saca a las familias bolivianas de sus casas, lo hecha a la calle, y mete a sus familias. Más poder territorial que este no se me ocurre, y esto ya lo hacía Marcos hace algunos años. Por eso si las cosas cambiaron realmente es algo que no sé.

Y es que en torno al narcotráfico hay cuestiones que son estructurales, el problema policial, especialmente en la Provincia de Buenos Aires, es estructural, no es Cristina o Macri, es un tema que desde la vuelta de la democracia no se ha podido resolver, y que las purgas de las cúpulas tampoco resuelven.

Y principalmente tenés el problema general, no es que Argentina tiene un problema con el narcotráfico, este es un problema mundial, y en la medida en que no entremos en un debate serio sobre si se legaliza o no se legaliza, no creo que lleguemos a una solución de fondo. Este es un debate mundial, nosotros somos muy chiquitos para solucionarlo. Es un problema muy complejo donde confluyen muchísimas cosas, la pobreza estructural , los pibes sin futuro que quieren ser soldaditos, la fronteras, la demanda creciente de Europa y USA, no es que hay algo para hacer, una serie de pasos después de los cuales el problema está solucionado. Es demasiado complejo.

¿Más allá de la problemáticas de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, qué pasa en el resto del país?

Rosario, definitivamente, es un polo, queda en el medio del tránsito de la cocaína desde el norte, y es un punto estratégico. En el libro documentamos reuniones en Rosario de capos de carteles colombianos, realmente personajes importantes en las estructuras que se juntaban allí. También están Córdoba, Mar del Plata, un lugar con problemas hace muchos años.

Cada zona tiene su problemática, porque es un producto que ofrece una ganancia impensable. Entonces, si fabricas fideos, y sabés que llevándolos a España lo que te sale $1 lo vendes a $1 millón,  si los tenés que llevar por arribar, por abajo, o por el agua no importa, vos vas a llevarlos. Entonces, aunque el debate sobre la legalización es difícil, sensible y necesariamente global, en algún momento hay que darlo porque es una herramienta con incidencia directa en ese margen impensable de ganancia.