Hasta el 11 de junio en la Fototeca Latinoamericana (FOLA) se puede visitar Vivian Maier The Street Photographer, una muestra que trae por primera vez a nuestro país un conjunto de obras de una de las mejores retratistas de la cotidianeidad norteamericana de la segunda mitad del siglo XX, increíblemente descubierta tan solo hace una década y por casualidad.

Hace unos diez años, allí por 2007, John Maloof, un joven aficionado a la historia, que se encontraba trabajando en un libro sobre los barrios de Chicago, comenzó a recorrer diferentes casas de remate de esa ciudad  en la búsqueda de fotografías históricas para su obra. En ese periplo, entre otras cosas, y por 368 dólares, adquirió una gran caja repleta de negativos y copias, que examinó rápidamente, y descartado su uso, archivó.

Sin embargo, casi un año y medio después de aquel hallazgo Maloof volvió a centrase en el material, y comenzó a indagar en internet sobre su autora, una ignota mujer llamada Vivian Maier, sobre la que lo único que logró encontrar fue un breve obituario publicado por el Chicago Tribune el 23 de abril de 2009.

Motivado por la calidad de las fotografías, difundió a través de la web parte de aquel tesoro, que rápidamente despertó un interés viral, encontró y adquirió más cajas repletas de material, e investigó en profundidad sobre la vida de Maier, una tarea que tiene como hitos fundamentales  una primera exposición en el Centro Cultural de Chicago en el año 2011, que resultó un fenómeno de convocatoria, y la producción del documental “Finding Vivian Maier”, nominado al Oscar en 2014.

Así, algunos años después de su muerte, y casi medio siglo después de su época de mayor producción, el mundo conoció finalmente el rostro oculto detrás de la lente, y la historia de aquella mujer nacida en Nueva York en 1926, que pasó su infancia y juventud entre Estados Unidos y Francia, trabajó durante toda su vida como niñera, y dedicó por entero cada momento libre a su gran pasión: tomar fotos- a raíz de lo que muchos la llaman la Mary Poppins de la fotografía- dejando un legado de más de 100 mil tomas, que el azar permitió recuperar, y actualmente son objeto de numerosas publicaciones y muestras alrededor del mundo.

Justamente, parte de ese inconmensurable material, una selección compuesta por 55 tomas en blanco y negro, registradas en los años 50 y 60 en Chicago y Nueva York, conforma la propuesta de FOLA en Vivian Maier The Street Photographer, muestra curada por Leila Makarius y Jorge Cometti, con la colaboración y supervisión de John Maloof y Howard Greenberg Gallery, y organizada a partir de tres núcleos temáticos: niños, autorretratos y parejas en la ciudad, que nos invita a sumergirnos en el hiperrealista mundo Maier, un universo de rostros y paisajes urbanos repleto de detalles únicos, por los que los expertos la han consagrado como la mejor cronista del Chicago de mitad del siglo pasado.

La mayor parte de esas tomas, por otra parte, corresponden a la etapa más prolífica de la carrera de la niñera, que comienza en 1956, cuando al ser empleada por una familia para cuidar a sus tres hijos en el suburbio de North Shore, Maier comienza a disfrutar del “lujo” de un laboratorio y de un baño privado, que le permiten revelar y ampliar sus fotografías.

“Maier representa la quintaesencia de una figura de la ficción victoriana, la nanny, la gobernanta, es decir una outsider, pero con un acceso privilegiado a una vida doméstica en la que se le permite desarrollar un solo don: la capacidad de observación”, describió el novelista británico y especialista en fotografía Geoff Dyer, iluminando en parte su figura.

Sin embargo, allí por 1973 la época dorada se interrumpe, y por la falta de un empleo estable la situación económica de Maier comienza a deteriorarse velozmente. Así, la década de los 90 la encuentra definitivamente quebrada, y obligada a dejar todas sus cosas a resguardo en un almacén, mientras se muda a un pequeño departamento, alquilado por aquellos tres niños que había criado, que la recordaban como una segunda madre, y terminan asistiéndola hasta el final de sus días.

Igualmente, uno dos años antes de su muerte, específicamente en 2007, por la falta de pago del espacio de almacenaje todo el trabajo fotográfico que realizó en su vida Maier, descripta por quienes la conocieron como “excéntrica, fuerte, muy obstinada, altamente intelectual e intensamente privada”  se puso en subasta, un suceso que nos reenvía a aquellas cajas, que de manera fortuita encontró John Maloof.

¿No pudo o no quiso Vivian Maier dar a conocer su obra? es solo uno de las múltiples enigmas que aún hoy permanece sin respuesta, mientras las muestras y las publicaciones se multiplican, y cuya respuesta también parecen demandarnos esos hombres borrachos tirados en las veredas, los niños de cara sucia, o las desafiantes ancianas que, definitivamente, han  logrado vencer el tiempo cuando Maier posó en ellos su mirada.

Vivian Maier The Street Photographer, se puede visitar de lunes a domingos de 12 a 20 hs en FOLA, Godoy Cruz 2620. Miércoles cerrado. Entrada general martes, jueves, viernes, sábado y domingo: $80. Estudiantes, docentes con acreditación y Jubilados: 50% de descuento ($40). Menores de 12 años: sin cargo. Entrada General Lunes: $40. Estudiantes con acreditación (excluyente) sin cargo (No válido para grupos y visitas guiadas). Docentes sin cargo. Jubilados Sin Cargo.