Este jueves 1° de agosto, la Fundación El Libro celebrará una nueva entrega de los Premios Pregoneros, galardón que reconoce a los difusores de la literatura infantil y juvenil argentina, quienes desarrollan su vocación de manera persistente y a veces silenciosa, en diferentes ámbitos de actividad y del país.

Entre los premiados, el Pregonero Especial 2019 será para Bibliotecas Futboleras, el proyecto liderado por el escritor Ignacio Irigoyen, que promueve el hábito de la lectura en los niños y adolescentes a través de la fundación de bibliotecas temáticas con eje el fútbol y la literatura infantil, en aquellas escuelas primarias donde estudiaron ex jugadores y jugadores de fútbol, referentes de su comunidad y de la población escolar; y reconocidos a nivel nacional e internacional.

Para conocer algunos detalles sobre la génesis y el futuro de este proyecto que comenzó hace 3 años con la inauguración de la Biblioteca Futbolera Jorge Burruchaga en la Escuela N°26 Patricias Argentinas de Quilmes Oeste, ya ha sumado 67 espacios más en todo el país, y antes de fin de año llegará a Uruguay, Chile y México, Palabras dialogó con Ignacio Irigoyen, creador de esta iniciativa.

¿Cómo nace el proyecto de Bibliotecas Futboleras?

Soy escritor, poeta, y durante muchos años trabajé como voluntario en la fundación de bibliotecas en zonas rurales de todo nuestro país y América Latina.  En ese proceso, con el tiempo empecé a darme cuenta que pese a todo el esfuerzo que hacíamos no lográbamos resolver un problema más de base: la falta de hábitos de lectura, y la consiguiente falta de interés por parte de los chicos en esas propuestas, que en general relacionaban con las obligaciones e imposiciones del sistema educativo.

Así, intentando ver por dónde prender la llama, decidí comenzar a proyectar la creación de bibliotecas temáticas, con capacidad de funcionar como un incentivo para la lectura por estar focalizadas en cuestiones con las que los chicos están muy relacionados, y que son experiencias de disfrute que forman parte de su vida cotidiana, como el deporte, y el fútbol en particular.

A partir de allí, diseñando ya el proyecto surgió la idea de coronar ese concepto comenzando por instalar esas bibliotecas temáticas futboleras en las escuelas primarias donde estudiaron y se formaron los jugadores de fútbol, que además son referentes de sus comunidades.

Finalmente, el 16 de agosto de 2016 inauguramos la primera biblioteca en Quilmes Oeste, en la escuela primaria de Jorge Burruchaga, y hasta hoy ya sumamos 68 más ubicadas en diferentes lugares de nuestro país, y también en Colombia, donde fundamos en 2018 la  Biblioteca Futbolera Sebastián Pérez, en el Colegio Jomar de Envigado, de Medellín, en Paraguay, donde tenemos la Nelson Cuevas, y la Biblioteca Futbolera Conmebol, en la sede del museo de la Confederación, y durante lo que resta de 2019 vamos a llegar a Uruguay, Chile y México.

¿Cómo es el proceso de trabajo para la implementación del proyecto?

Nosotros nos encargamos de contactar a los jugadores, a las instituciones educativas, coordinamos agendas, cuestiones logísticas, y finalmente en la fecha pautada llegamos con la Biblioteca Futbolera al colegio, que inauguramos con un evento donde el jugador está presente, y es todo un acontecimiento, una gran fiesta muy emotiva.

Los jugadores se transforman en promotores de la lectura comenzando a trabajar por su escuela, donando una biblioteca futbolera para los chicos que ahora cursan allí, y también para las próximas generaciones. En la charla inaugural, además, suele generarse un mano a mano donde expresan todos los valores positivos que naturalmente asociamos al deporte: el esfuerzo, el espíritu de grupo, la voluntad, la constancia, la perseverancia, el sacrificio. Hay jugadores que con solo 12 años tuvieron que partir de su pueblo, dejar a su familia, son historias muy crudas, difíciles, y ellos trasmiten todo eso.

Luego, obviamente, las maestras, el personal directivo, toda la comunidad educativa, y ante todo los chicos expresan un entusiasmo que impacta, y trasciende el evento, porque definitivamente, desde el primer día y a lo largo de estos tres años hemos constatado que el proyecto está funcionando como pensábamos: Instalamos una biblioteca futbolera en la escuela y las visitas a la biblioteca escolar se empiezan a multiplicar. Hacemos un seguimiento, y desde la escuela más grande a la más chica, no ha confirmado ese dato: los chicos comienzan a ir mucho más a partir de nuestra llegada.

¿Qué nos podés contar sobre los contenidos, qué materiales de lectura conforman el catálogo?

Hace bastantes años en Argentina el mercado editorial está trabajando con libros relacionados al fútbol, que debo confesar cuando empecé a investigar fue toda una sorpresa para mí, pero realmente hay muchísimo y muy buen material, desde cuentos infantiles sobre fútbol, libros de preguntas sobre equipos, libros de historia del fútbol argentino, otros con la historia de los mundiales, biografías de jugadores, etc. La cantidad de material es enorme y en base a esos títulos conformamos un catálogo dirigido a personas de 6 a 14 años. Son unos 100 títulos que abordan desde distintas perspectivas el deporte, un 80 % con eje en el fútbol, y, aproximadamente, un 20 % referidos a otros juegos, como el básquet, el ajedrez, el ciclismo, etc. Además, la biblioteca se integra con otros 100 títulos de literatura infantil y juvenil no anclados en la temática, para incluir desde el inicio también otros universos.

¿En qué momento de estos tres años entendiste que estabas en la senda correcta?

Desde siempre, al ver el entusiasmo, cuando comenzaron a llegarnos las primeras cifras que hablaban del incremento de las visitas a las bibliotecas, pero también cuando los jugadores se acercaban a agradecernos la oportunidad.

Realmente es muy emotivo que Hernán Díaz te diga en Sastre, luego de inaugurar una biblioteca con su nombre en su escuela, la Primaria Nº1031, que ese acto fue más importante que todos los títulos que ganó con River; o que Ricardo Giusti, en su querida Escuela N° 87, de la pequeña localidad de Albarellos, a 30 km de Rosario, que es una escuela rural a la que concurren 35 alumnos, se emocione hasta las lágrimas y te diga que hay dos cosas que lo han marcado en su carrera: haber ganado la copa del mundo y tener esa biblioteca futbolera con su nombre. Como también el caso de Willy Caballero, el arquero de la Selección que tuvo el aquel error contra Croacia en el mundial 2018, quien luego de la inauguración de su biblioteca en la escuela primaria N°76 de Santa Elena en Entre Ríos, donde fue alumno, me confesó que sentía que con ese acto había podido sacarse la espina que tenía clavada en el corazón por su error en el Mundial. Esas situaciones, y muchísimas más, claramente te marcan, te das cuenta que queda muchísimo por hacer, pero también que estás en el camino correcto.

¿Y a partir de aquí entonces cuáles son los planes?

Ahora estoy trabajando en un proyecto documental cuya idea central es realizar un viaje a la niñez de los futbolistas, también estamos trabajando en torno a un concurso de cuentos escritos por los chicos que giren alrededor del fútbol, para editar una obra que luego forme parte de las bibliotecas. Las actividades son muchísimas, y obviamente, las próximas inauguraciones con una agenda que incluye la apertura de la Biblioteca Marcelo Gallardo en su escuela de Merlo, la segunda biblioteca Pepe Sand en Corrientes, en Bella Vista, la llegada a Chile con Marcelo Salas, a Uruguay con Enzo Francescoli, y tratar de llevar el proyecto a Europa, porque la problemática es la misma a nivel global: los chicos están leyendo cada vez menos.

¿Finalmente, qué implica para ustedes recibir El Pregonero?

Es un honor que también nos confirma en el camino que estamos recorriendo y a partir del que se abre la posibilidad de generar una alianza con la Fundación El Libro para profundizar este acercamiento entre el mundo del fútbol y de la literatura, un campo sociocultural que puede dar muchísimo, y donde todavía podemos seguir trabajando con mucha más profundidad.