El próximo 28 de abril reabrirá sus puertas la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que celebrará su 46ª edición en el Predio Ferial de la Rural, luego de dos años sin realizarse.

Considerada una de las más concurridas en el mundo de habla hispana, la Feria tendrá su campana de largada el jueves 28 de abril a las 18:00, con el escritor Guillermo Saccomanno a cargo del discurso inaugural.

A partir de allí, y hasta el lunes 16 de mayo, la Feria propondrá un nutrido programa de actividades culturales, encuentros con nuestros escritores favoritos, y ,como siempre, la posibilidad de conocer todas las novedades editoriales de este año. 

Organizada por la Fundación El Libro hace más de tres décadas, la edición 2022 llegará además bajo la flamante dirección del gestor cultural, periodista y editor Ezequiel Martínez, a cargo de la dirección general de la Fundación desde octubre de 2021.

Mario Vargas Llosa, el estadounidense John Katzenbach,  los españoles Rosa Montero, Marta Sanz, Javier Cercas, Luis García Montero, Irene Solà y Jorge Carrión, la francesa Caroline Fourest y las chilenas Diamela Eltit y Paulina Flores, serán, entre otros, los grandes nombres de la literatura que visitarán Buenos Aires para encontrarse con sus lectores en esta nueva edición, durante la que también se realizará el Festival Internacional de Poesía, que irá del 29 de abril al 1 de mayo, y el Encuentro Internacional de Bookfluencers, el viernes 13 de mayo, que promete  incorporar la nuevas tendencias en redes surgidas en estos dos últimos dos años.

Para conocer algo más sobre lo que nos ofrecerá este esperado encuentro cultural Palabras dialogó con Ezequiel Martínez, director general de la Fundación El Libro.

¿A días de la apertura de esta 46° edición cómo está todo para este regreso?

Son momentos de mucho stress, de mucho trabajo, pero también de mucho disfrute. Realmente estamos con muchísimas expectativas, porque hay como un síndrome de abstinencia de la Feria, ya que la última vez que fue presencial fue en 2019, así que son casi tres años sin esa feria, que era una cita casi obligada para todo aquel al que le gusta la cultura, para las familias, y para muchísima gente para la que la feria era tal vez su único encuentro en el año con el libro. 

Así que hay muchas expectativas, no solo de parte de la Fundación el Libro, que es la que organiza la feria, sino también de los expositores, los libreros, los medios, todos con una mirada muy puesta en el comienzo de la feria.

¿Cuánto te condiciona tanta expectativa, y qué fue lo que se propusieron a la hora de pensar esta vuelta?    

Yo asumí en octubre del año pasado, cuando todavía estaba medio inestable el tema de la pandemia, y los protocolos sanitarios tenían avances y retrocesos, pero la consigna ya desde ese momento fue: hacemos la feria como siempre, o no la hacemos.

La masividad, la cantidad de actividades, la fiesta alrededor del libro forman parte de la esencia de la Feria, sin eso sería otra cosa, y nosotros queríamos que prevaleciera esa marca, ese sello distintivo. 

Igualmente hemos tomado precauciones con algunas medidas sanitarias como recortar los actos a una hora para entre uno y otro sanitizar y ventilar las salas, ensanchamos los pasillos para que haya mejor circulación, tendremos un firmódromo, para que las colas para pedir la firma de los distintos autores se hagan fuera de los pabellones, pero realmente esperamos una feria muy masiva.

En esa línea, han generado un interesante menú de posibilidades para alivianar el tema económico, en un momento complicado para los argentinos.

Desde ya, por eso habrá reintegros bancarios importantes. La entrada tendrá cupones para comprar en stands, y presentando facturas de compra de libros en los stands de la Feria por un monto superior a $3500, la Fundación El Libro entregará un cheque-libro para usar en librerías adheridas, entre muchas promociones más. 

Igualmente, más allá de esa decisión de sostener el sello masivo de la Feria, tal vez como diferencia con anteriores ediciones se nota en la programación también una apuesta a la promoción de escritores no tan instalados entre el público lector argentino

Eso es algo que nosotros siempre pretendemos que suceda con nuestros autores en esos mercados donde todavía no están tan instalados, o no circulan con tanta fuerza, por eso la programación contempla muchas propuestas en ese sentido. 

Por ejemplo, con el Instituto Goethe de Alemania, vamos a traer a David Wagner, un autor medio juvenil que es muy reconocido en Alemania, y cuyos libros están traducidos pero aún no han llegado a Argentina, y aquí la idea es vincularlo con autores de otros lugares del mundo, con nuestros autores y lectores.  

También vendrá Albert Pijuan, un autor catalán muy joven, ganador de la primera edición del premio Finestres,  que se da en  Barcelona a una novela en castellano y una en catalán. El premio de la novela en castellano la ganó Camila Sosa Villada por Las Manos, mientras que Pijuán lo ganó por Tsunami.  Entonces traeremos a Pijuan y los vamos a juntar con Camila en una charla que seguramente será muy interesante.

Esos son dos casos, pero hay muchísimos autores que vienen con las delegaciones de España, de Uruguay, Chile, y esperamos que la feria pueda ser para todos ellos una plataforma de despegue, o por lo menos una gran vidriera.

¿Qué esperas del discurso inaugural que tantas miradas concentra y sobre el que Saccomano ha adelantado algunas preguntas como si «un chico con hambre está en condiciones de aprender a leer»?

Yo lo único que le dije a Saccomano fue que tenía la total libertad de hablar de lo que quiera, e ir para el lado que quiera, me comentó un par de cosas, pero desde aquí la consigna es libertad total. 

Seguramente, planteará entre otras cosas esas preguntas, porque finalmente forman parte de lo que él siente y piensa, y por lo que he hablado con él en estos últimos días también está expectante y ansioso.

¿Qué te quedó en el tintero, tal vez para la 47 edición?

Por ahora, lo que me queda en el tintero es vivir una feria de este lado del mostrador. A partir de ahí seguramente voy a poder dar cuenta de muchas cosas. 

Como todos saben para la Feria del Libro se contrata muchísimo personal temporario para distintas tareas, y muchos están hace años, se conocen la Feria de taquito, y me hablan de Juan, de María, de Pedro, y yo pienso: bueno ya los conoceré, los veré en acción. Ellos son parte de la rutina de cada Feria. Entonces, por ahora, es eso: conocer a esta gente, conocer la dinámica de la feria desde adentro, que seguro será algo totalmente diferente y revelador.

A partir de ahí ver, porque claramente uno tiene ideas, y a partir de esto te das cuenta por qué no se pueden hacer, o que ya se han intentado, y pasó tal cosa, o ideas que sí podemos incorporar. Pero yo llegué en octubre, en noviembre recién volvimos a las oficinas y tuvimos que armar esta feria a las corridas, porque en general se trabaja un año entero para cada edición, termina una y se empieza a programar la siguiente, y ahora tuvimos la mitad del tiempo para volver con toda la fuerza de siempre. Entonces si hay algo que me quedó en el tintero definitivamente es poder vivir una feria completa desde adentro.