“El rock desde siempre ha sido una industria, un negocio, y un ámbito de la cultura que ha celebrado el éxito, el suceso, la fama, el dinero. Losers habla de los personajes que se quedaron al margen, acariciando desde afuera lo que podrían haber alcanzado, pero que no les llegó, pese a estar en el lugar indicado, en el momento justo, y en bandas que se consagraron”, le cuenta a Palabras Maximiliano Poter, periodista, conductor del programa radal Viniloco en Radio con vos, y autor de “Historias de famosos perdedores del rock».

Editado por ediciones B, Losers es un exhaustivo recorrido por las vidas de los más exitosos «casi famosos», esos músicos que aun teniendo todo lo que hace falta (talento, carisma, atractivo, dedicación, oportunismo, contactos y hasta la imprescindible «suerte») se quedaron en el backstage de la gloria”.

 Pete Best, el primer baterista de Los Beatles, Ian Stewart, tecladista y fundador de los Stones a quien echaron por “feo”, Henry Padovani, el  primer guitarrista de The Police, Terry Reid, un cantante que no quiso ser parte de Led Zeppelin, y Richey Edwards, el guitarrista y letrista de la banda inglesa Manic Street Preachers, que desapareció de la faz de la tierra en 1995, son solo algunos de los once nombres e historias que Poter re descubre en esta obra, que hecha luz también sobre una industria donde el éxito no solo es el resultado de talento y sacrificio sino principalmente de “situaciones imprevistas, subjetivas, casuales, absurdas y hasta brutales”.

Para conocer algunos detalles más de Loser, Palabras dialogó con Maximiliano Poter.

¿Cómo surge la idea de hacer esta obra, un lado de B de lo que en general celebra el rock con un libro?

La idea surge a partir de algunos artículos periodísticos individuales que escribí sobre algunos de estos personajes, donde me fui encontrando con historias que me parece merecían salir a la luz, y no quedar como meras anécdotas, o notas al pie de la historia grande del rock, ni de la biografía puntual de los artistas exitosos a los que estos músicos estaban vinculados, porque estas historias en sí mismas son riquísimas, divertidas, trágicas, dolorosas y absurdas.

Además, contar estas vidas me daba la oportunidad de mostrar un lado b, un lado oculto de las grandes bandas, que es más humano, donde abundan las miserias personales y de la industria, y que la gente desconoce, más allá de anécdotas puntuales como la de Pete Best, el baterista de Los Beatles, sustituido por Ringo Starr antes de grabar su primer disco, o la cuestión de que los Rolling Stone eran seis y no cinco cuando comenzaron.

En ese sentido, creo que uno de los atractivos del libro es que gira en torno a un conjunto de personajes muy vinculados al rock, que desde siempre ha sido una industria, un negocio, y un ámbito de la cultura que ha celebrado el éxito, el suceso, la fama, el dinero, pero Losers habla de los personajes que se quedaron al margen, acariciando desde afuera lo que podrían haber alcanzado, pero que no les llegó, pese a estar en el lugar indicado, en el momento justo, y en bandas que se consagraron.

¿Específicamente qué historias encontraremos en la obra?

Te vas a encontrar con 11 historias, algunas que de oído muchos conocen, como la de Pete Best, o la de Ian Stewart, el tecladista fundador de los Rolling Stones que fue expulsado de la banda por un inescrupuloso productor que lo consideraba feo, planteaba que salía mal en las fotos, y que nadie se iba a recordar una banda con 6 miembros -cuestiones de marketing que uno asociaría a décadas más recientes de la industria pero que evidentemente estaban allí desde el comienzo- y que es una historia muy linda porque habla también de lealtades ya que Ian permanece en la banda como una especie de miembro fantasma, u oculto, y se transforma no solo en una autoridad en relación al funcionamiento interno, sino que también encarna una suerte de conciencia blusera de los Rolling Stones.

Junto a esas dos historias, tal vez las más conocidas, también se van a encontrar con la del vocalista original de AC/DC, la del guitarrista y fundador de The Police, que en algún momento incluso intento funcionar como cuarteto, y, entre otras, con el enigma más grande que hay en la historia del rock: la desaparición de la faz de la tierra de Richey Edwards, el guitarrista de la banda británica Manic Street Preachers, que desapareció en 1995, aun hoy no se sabe cuál es su paradero, y la policía y la familia lo siguen buscando, porque no se sabe fehacientemente si está vivo o muerto.

Un amplio abanico de vidas, de historias maravillosas que van de la tragedia a la comedia, y ofrecen una visión de la industria de la música y su historia, desde un costado que hasta aquí no se había abordado.

¿En relación a este último punto Losers también devela eso de que la fama es cuestión de suerte no siempre de mérito y fundamentalmente que esa suerte es muy minoritaria? Obviamente, conectarte con estas vidas te lleva a pensar en qué es exactamente la fama o el éxito en una industria que, como decíamos, celebra el suceso, que muchos pensamos es el resultado del sacrificio y el talento, pero no necesariamente es así, muchas veces es un hecho fortuito.

Estas personas eran muy talentosas, se sacrificaron y no llegaron, y más allá de ellos la historia del rock está construida por perdedores, por una enorme cantidad de artistas que no llegan a ser escuchados, a editar un disco, o a firmar un contrato con una major.

Hoy si reunís los artistas que han firmado con las tres principales majors discográficas, solo tenés 7500 artistas, y si vas a Spotify, en tanto, podés ver que el 90 % de los plays que se dan en el mundo se concentran en un 10% de los artistas que están allí, es decir que hay un 90 % de artistas que están en Spotify que nunca son escuchados.

¿Cómo fue el proceso para escribir el libro?

Fue un proceso largo y solitario, que supuso muchísima lectura, la realización de entrevistas, y mucha pero mucha investigación para reconstruir las vidas de estos personajes. No quería quedarme solo en la anécdota de cómo se fueron o los echaron de las bandas, también me interesaba contar qué les pasó después, cómo están y dónde, y eso implicó mucho trabajo, pero lo disfruté también mucho.

¿De las 11 historias que tomás cuál es la que más te impactó en la investigación?

La historia de Richey Edwards creo es una gran historia, que reúne muchos condimentos: tiene un dolor y una tragedia incurable, porque aún hay una familia que está buscando enterrar a su hijo, una banda con un integrante del cual nunca se pudieron despedir, al que nunca reemplazaron, y por el que entiendo incluso hoy sus canciones suenan con una angustia atragantada, y definitivamente, es la historia de un chico extremadamente talentoso, que estaba a punto de consagrarse como una de las plumas más inteligentes y agudas del rock británico de la década del 90, que un día agarró la llave de su coche, se subió y desapareció de la faz de la tierra. Tiene el misterio, la tragedia, lo policial y el dolor enorme que implica no saber dónde está una persona, que tal vez es peor al de saber que efectivamente está muerta.