A fines de 2019 el periodista y músico uruguayo Andrés Torrón, presentó Mediocampo (Estuario Editora), un ensayo sobre aquel icónico quinto disco de Jaime Roos, realizado a partir de su conocimiento musical, sus vívidos recuerdos y las largas conversaciones con el autor de Brindis por Pierrot.

De esta manera, Torrón ofrece una visión original del disco que no por rigurosa deja de estar permeada por el afecto y la nostalgia, donde Mediocampo aparece como culminación luminosa y optimista de una trilogía comenzada por dos álbumes de densa atmósfera y compleja elaboración conceptual: Aquello y Siempre son las cuatro. 

Para conocer algunos detalles más de esta obra que llegará a la Argentina entre marzo y abril y será presentada por su autor en la próxima Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Palabras dialogó con Andrés Torrón.

¿Por qué Mediocampo?

Por varias razones: es uno de mis discos favoritos, uno de los más importantes de la carrera de Jaime, y un disco que definió toda una época de la música uruguaya.

Además, fue el primer disco que yo recibí en tiempo real, por el cual entré al mundo de Jaime Roos, cuando tenía 16 o 17 años, y también fue la entrada a mi mundo de la música uruguaya, porque hasta ese momento escuchaba rock, pop, The Police, las cosas que se escuchaban en los 80.

¿Y cómo fue volver a escucharlo para escribir el libro?

Mediocampo es un disco que me acompaña siempre, con el que he transitado diferentes etapas de mi vida, con diferentes personas, en diferentes circunstancias, pero para el libro tuve el privilegio increíble de escucharlo con Jaime, porque justamente parte de la obra es la escucha conjunta, que para mí fue como el sueño del pibe.

Igualmente en el libro intenté que estén las diferentes voces: la de aquel adolescente que lo escuchó a los 16 años por primera vez, la del músico, y la del periodista.

¿Y cómo fue esa escucha conjunta?

El proceso fue sencillo porque Jaime también es un gran crítico musical en general, y también de su propio trabajo, entonces no hubo dificultades para hablar sin prejuicios de las canciones, del momento en que fueron compuestas, de música, de historia, de todo lo que pasaba en ese momento en Uruguay, que al igual que en Argentina estaba en el momento de la apertura democrática, un momento clave para todo el Río de la Plata, del que Mediocampo se hace eco.

Para vos fue un disco bisagra, ¿Jaime coincidió con esa valoración?

Él lo ve así ahora, con el paso del tiempo. En su momento lo vio como un disco más en su carrera, lo que no implica que lo haya considerado un disco menor, sino simplemente parte de su obra. Sí, con el paso del tiempo, se dio cuenta que fue un disco bisagra en su carrera y su obra.

Igualmente es importante aclarar que Mediocampo es un disco muy de su época, que tiene mucho de los 80 a nivel del sonido, con influencias de la new wave, de The Police, pero que ha envejecido de una manera que lo hace como intemporal, porque definitivamente tanto en los musical como en las letras maneja temas que no tienen época, que son intemporales, y es profundamente luminoso.

¿De dónde surge esa luz tomando en cuenta que Jaime lo compuso en un momento duro de su historia?

Jaime vivió muchos años en Europa, a donde se había ido de muy jovencito, había hecho discos, etc. pero a inicios de los 80 decidió volver a Uruguay. En esa vuelta, en un recital en el Teatro de Verano que hizo junto a Leo Masliah y Rubén Rada le dedicó una de las canciones al Sabalero, José Carvajal, que estaba prohibido por la dictadura. Al otro día lo llamaron a la Dirección de Inteligencia y le prohibieron tocar en vivo.

Allí decide volverse a Holanda, no ya como experiencia de vida, sino como exiliado. Ese año en Holanda fue durísimo para él, y en el medio de esa situación tan difícil, donde tuvo hasta un atisbo de depresión, compuso estas canciones tan luminosas como Durazno y Convención, o Los futuros murguistas.

Cuando le pregunté cómo hizo para crear esas obras en ese momento tan oscuro, me dijo que todavía no lo tiene del todo claro, pero que de alguna manera entiende que arrastraba el momento luminoso que había vivido al regresar a Uruguay, donde se vislumbraba el fin de la dictadura, había podido reencontrarse con músicos y amigos, y también se había dado cuenta que su música era conocida. De hecho en la tapa de Mediocampo, Jaime está con la camiseta de Fénix, y él no es hincha de ese club, es algo simbólico por el mito y la idea del renacer.

¿Y en ese renacer en qué tradición de la música uruguaya se inscribe Jaime, y en qué lugar se ubica en la actualidad? 

Él lo ha dicho y me lo ha dicho, se siente parte, como un continuador de la obra de Mateo, de Rada, de los Fattoruso, que son como sus top four, sus héroes y de quienes se siente continuador. 

Obviamente, se da cuenta de que él ha sido fuente de inspiración para muchos músicos, pero no se ve para nada como un consagrado, su obra está viva y seguramente vamos a seguir escuchando muchas más cosas de Jaime todavía.¿Cómo se lee Mediocampo? 

En principio entiendo que es un libro que pueden leer todos, no es solo para músicos, tampoco solo para fanáticos de Jaime, y tampoco para iniciados en lo uruguayo, así que creo todos lo pueden disfrutar.

Luego entiendo que lo ideal es leerlo e ir escuchando cada canción, porque todas tienen su capítulo, y además yo incluyo una discografía hacia el final, que no solo tiene discos de Jaime sino también de Talking Heads, The Clash, Chico Buarque, con discos que entiendo, y en las charlas con Jaime confirmé, inspiraron Mediocampo.

¿De las lecturas que te llegaron en estos dos meses de rodaje del libro qué te sorprendió?

Me halagó que muchas personas me plantearon que el libro se lee muy fácil, que cuesta dejarlo, y, centralmente, que permite escuchar el disco de una manera diferente, como si la lectura cambiara la escucha, eso realmente es algo que me encantó y me sorprendió.

Sobre Andrés Torrón

Músico, periodista y productor artístico. Estudió técnica, armonía y composición con Gustavo Ripa, Esteban Klisich y Coriún Aharonián.

A fines de los ochenta creó junto a un grupo de amigos la revista subterránea Tranvías & Buzones. A inicios de los noventa formó el grupo Públicas Virtudes, con el que editó un álbum en 1993. Desde aquel entonces escribe sobre música en varios medios de Uruguay, Argentina y Estados Unidos, además de participar en programas de radio y TV como columnista invitado.

Desde inicios de los 2000 se dedicó también a la producción artística, trabajando en grabaciones con varios músicos uruguayos y extranjeros. Realizó música para teatro y audiovisuales, y participó como guitarrista y arreglador en discos de varios colegas.

Su libro 111 Discos Uruguayos (Aguaclara, 2014) recorre casi seis décadas de música uruguaya y se transformó en un material de referencia y consulta a nivel local e internacional.

En 2017 formó el proyecto musical Dos, junto a su hija Lucía.