Recordando y celebrando la vida y la obra del maestro del jazz argentino, Jorge López Ruiz, su histórico Cuarteto presenta Modo Homenaje, un disco que reúne como invitados a los más grandes contrabajistas de la escena local. 

Juan Bayón, Ezequiel Dutil, Jerónimo Carmona, Horacio «Mono» Hurtado, Andrés Pellican, Nicanor Suárez, Pablo Motta y Juan Pablo Navarro son los músicos que participaron de este proyecto, interpretando con los arreglos de López Ruiz temas como Triste, de Jobim, Milonga del Ángel, de Astor Piazzola, Tutu, de Miles Davis, y Groove Merchant, de Jerome Richardson, junto a los integrantes de su agrupación: Jorge Cutello, Germán Boco, Tomás Fraga y Cecilia López Ruiz.

Para conocer algunos detalles más de este material que  ya se encuentra disponible en formato digital con el apoyo de Club del Disco y se puede escuchar desde Spotify Palabras dialogó con Cecilia López Ruiz.

¿Cómo nace el proyecto que posibilita Modo Homenaje?

Hace unos 10 años veníamos tocando con el cuarteto liderado por mi viejo con esta formación:  Jorge Cutello en saxo, Germán Boco en  batería, Tomás Fraga en guitarras y yo en la voz, por eso siempre decíamos que éramos un cuarteto de 5, pero cuando el viejo fallece, en diciembre de 2018, nos quedamos un poco girando en el aire, sin poder aceptarlo, ni encontrarle la vuelta, y no sólo en términos personales, sino que nos parecía muy difícil reemplazarlo, el grupo se llamaba Jorge López Ruiz Cuarteto, él era nuestro arreglador, nuestro líder…

En esa situación, frente a la duda de cómo seguir, en una de las comilonas que solíamos hacer habitualmente, surgió la idea de seguir en modo homenaje, porque entendimos que no lo podíamos reemplazar con un músico, lo teníamos que hacer con todos.

Así nos pusimos a convocar a una serie de contrabajistas, de la escena del jazz pero también del tango, que sabíamos que el viejo admiraba profundamente y realizamos un ciclo en 2019, con dos contrabajistas por fecha, que fue excelente, muy emocionante, y luego de ese ciclo, la necesidad de hacer un disco replicando la experiencia fue casi natural.

¿Y cómo fue, más allá de esa naturalidad de la idea, el proceso de meterse en el estudio? 

Fue una experiencia riquísima, de una precisión única, porque éramos muchas personas, y muchos músicos tenían sus compromisos, pero con la ayuda de mi hermano, Pablo López Ruiz, que es el productor, logramos hacerlo en tiempo récord, con mucha organización y generando una experiencia donde todos nos sentimos como si hubiésemos tocado toda la vida juntos. Realmente el trabajo de los contrabajistas fue maravilloso.

¿Frente a tantas posibilidades cómo fue la selección del repertorio?

Decidimos hacer lo que veníamos tocando, no hacer nada que no hubiéramos hecho con el viejo, y elegir de ese conjunto todos los temas que no habíamos grabado anteriormente, con alguna excepción como A Marieta, que en distintas versiones está en todos sus discos.

Y realmente, frente al resultado, creo que acertamos porque generamos un disco que desde el punto de vista musical es muy accesible para todos aquellos a los que les gusta el jazz, no es un disco para eruditos, no tiene nada difícil, es muy amable desde el punto de vista del género, y por supuesto, reúne un dream team, a unos músicos de excelencia, y es un privilegio poder escucharlos a todos.

Más allá de la situación excepcional por la pandemia, ¿entienden que Modo Homenaje es un fina o un inicio, cómo planifican seguir a partir de aquí? 

En principio teníamos planeada una presentación el pasado sábado 4 de abril en Thelonious, con todos los contrabajistas, que obviamente se suspendió. Era una fecha que comenzamos a planear en enero, por la necesidad de coordinar agendas, así que ahora, sinceramente, no sabemos qué puede pasar. Luego, con los miembros del cuarteto, la idea es seguir tocando juntos, y ojalá, también como parte de ese camino podamos presentar este disco, que terminó siendo un extraordinario homenaje de los contrabajistas para el viejo.

Sobre Jorge López Ruiz

Figura fundamental del jazz argentino en el último medio siglo, Jorge López Ruiz encuentra en esta oportunidad un reconocimiento a la altura de su temple y estatura artística. Contrabajista eximio, arreglador y compositor, López Ruiz transitó incansablemente el circuito porteño del jazz de fines de los años 50 en adelante: participó de jams venerables, grabó con todos, hizo música para el cine; fue una silueta elegante cuya distintiva personalidad se impuso casi tímidamente en las citas musicales obligadas de las noches de Buenos Aires. Sus discos conceptuales El grito (1967) y Bronca de Buenos Aires (1970) intervienen en el clima político de época con pertinencia y alto sentido estético.