Hasta el 9 de junio se presenta Mundo propio, una muestra curada por el fotógrafo Facundo de Zuviría, que configura a través de una selección de 250 obras un completo panorama de la fotografía moderna argentina entre 1927 y 1962.

Copias originales de obras de los grandes maestros: Horacio Coppola, Grete Stern, Annemarie Heinrich, Anatole Saderman, Sameer Makarius, Juan Di Sandro, Pedro Otero, Hans Mann, George Friedman y Alicia D’Amico, que abrieron nuevos caminos en el campo de la fotografía nacional, pero también de otros referentes menos conocidos con obras sumamente originales, organizadas en grandes núcleos temáticos en torno a la ciudad, la abstracción, los surrealismos, el mundo onírico y los retratos conforman el cuerpo de esta exposición realmente imperdible.

Las fotos de Buenos Aires de Horacio Coppola (1929-1936) y sus primeras tomas de 1927 en copias vintage; las plantas autóctonas de Anatole Saderman de los años 30; Los sueños de Grete Stern en su serie completa de 46 fotomontajes, publicados entre 1948 y 1951 en la página “El psicoanálisis le ayudará” de la revista Idilio (Editorial Abril); parte de la serie La fotografía y la música (1952-1956) de Pedro Otero; y los célebres retratos de Annemarie Heinrich, son solo algunas de las obras que se destacan en esta exhibición, que también incluye fotografías prácticamente inéditas o rarezas como la fotonovela de George Friedman, lanzada por editorial Abril en los años 50 y 60; los primeros retratos de Hans Mann en el Chaco (c. 1937); fotos de Gisèle Freund que vivió unos años en Buenos Aires; las abstracciones urbanas de Ricardo Sansó de 1957; la Serie Bíblica de Sameer Makarius, piezas únicas que expuso en la Galería Peuser en 1961 con el grupo de la Nueva Figuración; además de fotografías y material de archivo de la Carpeta de los 10 y el Grupo Forum.

Para conocer algunos detalles más de esta puesta y su evaluación luego de los primeros días desde la apertura Palabras dialogó con Facundo de Zuviría, maestro de fotógrafos, artista y curador de Mundo propio.

¿A días de la inauguración de Mundo Propio cuál es tu evaluación sobre el desarrollo de la muestra?

Realmente es una muestra que a mí mismo me sorprende, porque más allá de que es muy grande, y está realizada al nivel del Malba, que implica una producción muy importante, creo que realmente hemos logrado dar cuenta de un panorama interesante y completo de la fotografía de la modernidad en Argentina de una manera, además, accesible para todos.

Junto a eso, también estoy muy contento por la decisión y la posibilidad que hemos tenido de dar cuenta, y poner en un lugar muy destacado a todos los maestros reconocidos, como Grete Stern, Coppola, Annemarie Heinrich, Sameer Makarius, Saderman y Sansó, perotambién reunir obras de otros 18 autores, muchos poco conocidos, y otros totalmente desconocidos hasta ahora, que habían quedado relegados y en el olvido por distintas circunstancias.

¿Más allá de los nombres, y el inimitable estilo y búsqueda de cada artista, cuáles son las notas distintivas de la fotografía moderna en Argentina?

La modernidad tiene que ver con la búsqueda de lo expresivo, de las formas, y de cierta libertad, por encima del valor documental o representativo de la fotografía.

Es pensar la fotografía como un arte, pero no solo eso, porque el modelo pictorialista, que fue el inmediatamente anterior, desde fines del siglo XIX hasta muy tardíos los 50, era una fotografía que ya intentaba ser reconocida como arte, pero como un arte que imitaba la pintura, con esas fotos con efecto fuera de foco, vaporoso, romántico, con escenas que reproducen los grandes temas de la pintura: los bodegones, naturalezas muertas, el desnudo, etc.

Entonces, la fotografía moderna busca despegarse también de ese modelo pictorialista, y revindica el hecho de que la fotografía es un lenguaje en sí mismo, que no le debe nada a la pintura, que es autónomo. Hay en los modernos una gran reivindicación de la fotografía como arte y lenguaje por fuera de la pintura.

¿Y en relación a la técnica que veremos en Mundo propio?

La gran mayoría de lo que aquí veremos es fotografía directa, aunque también hay casos muy interesantes de fotomontajes, donde podremos ver los deAnnemarie Heinrich, y la magnífica serie completa de los fotomontajes de Grete Stern.

Además, como característica importante tanto tratándose de fotografía directa o de la más experimental, todas la obras que aquí se muestran son copias originales de época, una rareza y una diferencia cualitativa gigantesca respecto a cualquier otra muestra donde uno puede ver las obras de los maestros en copia actual, chorro de tinta.

¿Qué te sorprendió de lo que le pasa al público con la propuesta?

Mundo propioes una muestra larga, para ver con mucha calma, y que requiere tiempo, y realmente me sorprende la dedicación y el interés del público en darse y darle ese tiempo a la visita, ver a la gente mirando en detalle cada imagen, y también toda la información que hay en las 12 vitrinas que dispusimos, donde hay muchísimo material documental y suplementario: textos, invitaciones, catálogos, revistas, planchas de contactos, libros, etc. es algo que suponíamos podía pasar, está pasando y es maravilloso.

¿Se abre aquí un nuevo camino como curador? 

Me encantó hacer la curaduría, pero soy artista y fotógrafo, y esa será siempre la parte central de mi actividad aunque no descarto si se da otra posibilidad interesante reincidir en la curaduría, porque lo disfruté muchísimo, y tengo la sensación de que todo lo importante que tenía que tener esta muestra está allí.

Además, hicimos un catálogo deslumbrante, un libro de 380 páginas que incluye todo el material documental y muchos textos originales de época que son completamente inencontrables, por lo que creo que el catálogo de Mundo propiose va a transformar rápidamente en un libro de referencia.

¿Finalmente cuáles son tus paradas imperdibles para quienes visiten el Malba?

Yo creo que la primera y la última sala son fabulosas. En la primera está todo lo de Coppola del 27 al 31, del Coppola más joven, que tiene entre 21 y 26 años, y hace una obra extraordinaria, que está casi toda en copias originales de época, que es algo muy raro y muy lindo para ver.

Luego, la última sala, que tiene los sueños de Grete Stern, y las fotos deGeorge Friedman, el fotógrafo de la fotonovelaslanzadas por editorial Abril en los años 50 y 60, que realmente son impactantes porque Fridman hace foto de ficción pura, al estilo de Cindy Sherman, pero 20 años antes, también es realmente extraordinaria.

Mundo propio Fotografía moderna argentina 1927-1962 se presenta hasta el 09.06.19 en Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415.